Tribulaciones de un idealista en tierra capitalista. Prefacio: Call me Robert Reford


Esta es la historia. Sé que arriesgo mucho publicando esto, pero me he comprometido a hacerlo por él, desolado tras los últimos acontecimientos, golpeado en lo más fundamental de sus creencias y sintiendo que la única forma que tiene de salir adelante es compartiendo sus pensamientos con tan distinguida audiencia.

Fui citado por la noche en el lugar en el que acaban los idealistas que prometen no rendirse ante el capital, en un banco… del parque, claro está. En frente hay un cajero, con un sin techo durmiendo dentro, así que al final va a ser cierto que las entidades financieras nos ayudan a encontrar un hogar. Miré alrededor por si veía a los de callejeros o a Manolo Lama, pero el que apareció fue mi confidente.

Mascara_Idealista

Venía con congoja, con pena, con tormento y aflicción moral, se movía como si fuera perseguido y padeciera adversidad, y como sin duda era un hombre que propendía a representarse las cosas de una manera ideal, decidí bautizarlo como el idealista tribulado y preservar así su identidad, que bastante maltrecha estaba ya tras lo acontecido recientemente en la economía y la política.

Consultando el diccionario de la RAE de 20 tomos sin el que nunca salgo de casa, vi que no podía haber estado más acertado:

tribulación.
(Del lat. tribulat?o, -?nis).
1. f. Congoja, pena, tormento o aflicción moral.
2. f. Persecución o adversidad que padece el hombre.

idealista.
1. adj. Que propende a representarse las cosas de una manera ideal. U. t. c. s.
2. adj. Que profesa la doctrina del idealismo. U. t. c. s.

Se acercó cabizbajo, y en las contadas ocasiones en las que levantaba la mirada, se veía en sus ojos un afligido ánimo en busca de respuestas y reposo.

Me dijo que nos leía siempre (Di que nos lees amigo…), tanto los rimembers como los artículos salidos de la caverna, los resúmenes de Atando cabos y las teorias de Perdidos, vamos que se había leído hasta el Legado de un títere ingenuo. Me dijo que tenía la sensación de que la hidra cavernaria tenía a sus cabezas más visibles (Sylar y Stackhouse) mirando para otro lado y que tal vez fuera la ocasión para que se convirtiera en mi garganta profuda.

Yo le contesté que, a pesar de la música que pongo de vez en cuando en el blog, me considero un hetero convencido, y que así sin invitarme ni a una copa ni regalarme flores ni nada que no lo veía fácil, que qué se había pensado de mí. Él me aclaró que lo que pretendía es que me convirtiera en el periodista a quien pasar la información de la que disponía y mediante el cual compartir con el resto del mundo su visión de esta tierra capitalista en la que vivimos.

All_presidents_men

Me acordé de Robert Reford en “todos los hombres del presidente” y más tranquilo y halagado por la comparación, guardé las rodilleras sin las que nunca salgo de casa y rápidamente pasamos a discutir los detalles de nuestra colaboración. Quedamos en vernos en unos días, él me traería su primera exclusiva, un documento que me demostraría el tipo de peligro al que nos enfrentamos… una canción.

Pero eso, queridos lectores, será el tema central del siguiente capítulo, cumbre entre las bragas con la sota de oros.

Saludos tribulados.

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