Tribulaciones de un idealista en tierra capitalista. Capitulo I: Cumbre entre las bragas con la sota de oros


Durante los días que pasaron hasta la cita con mi confidente me quedé pensando en lo que contó y si en realmente merecería la pena la información que tenía para mí. Una canción no creo que sea algo suficiente como para arriesgarse, pero no puedo negar que despertó mi curiosidad.

Dada la naturaleza musical de la primera entrega, habíamos quedado en frente de un Madrid Rock. Claro que este reportero y su confidente deberían hacer un poco más por actualizarse, porque estuvimos media hora dando vueltas hasta que nos encontramos y nos dimos cuenta de que el local ahora es un Bershka (Madrid Rock fue una de las primeras víctimas de lo que ahora denuncia mi fuente, mirad lo que dice Wikipedia).

madridrock

Allí, tras un carro lleno de braga-tangas a 3 euros, pudimos hablar tranquilos. Por el título que me adelantó en nuestra primera cita “La Balada del Mercado“, había llegado a la conclusión de que el idealista tribulado me iba a pasar la letra de alguna canción del nuevo disco que sacará mi admirado Rosendo (Mercado), pues aunque sus canciones están abiertas a muchas interpretaciones, revisando su discografía (sin la cual nunca salgo de casa) hay constantes referencias a la política y a lo social.

Pero no fue así, para mi sorpresa me contó que esos mercados sin rostro hacen cónclaves secretos en los que se decide el destino del mundo. En ellos se bebe, se come, se compra y se vende en sesiones amenizadas por juglares globales pagados por los capitales. El idealista tribulado consguió colarse en uno de ellos, él también tiene sus fuentes.

Vestido como la sota de oros se hizo pasar por uno de estos juglares y buscando pruebas que apoyaran sus teorías, se acercó a un montón de papeles que estaban sobre la mesa. Como no quería levantar sospechas cogió el que estaba más a mano y lo guardó entre un pliegue de los pololos (el traje de sota no tiene bolsillos y el nudo amarillo de su izquierda, aunque lo parezca, no es una riñonera).

sota_oros

Me dijo que en cuanto consiguió el documento salió de aquel sitio discretamente pero sin perder un minuto, temía por ser descubierto y por su integridad, no en vano la sota de oros como todos sabéis es conocida como la puta de oros. Una vez a salvo analizó lo que había conseguido y se dió cuenta de que lo que había robado era la letra de la canción que iban a cantar en los postres los invitados al cenáculo.

Algo es algo, dijo un calvo que se encontró un peine sin púas, y lo dijo también nuestro tribulado confidente, pues al leer la letra se dió cuenta de que relataba los hechos acontecidos en 2010 y que demostraban que lo que estaba pasando era parte de un plan y de que los anónimos mercados eran los que manejaban los hilos.

La letra la tendréis en el próximo capítulo, La balada del Mercado.

Saludos tribulados.

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