Cómo mejorar la degradación progresiva de tu ordenador

Muy buenas bloguer@s,

hoy vengo a abordar un tema que seguro que tod@s habéis sufrido en vuestras propias carnes.
No, no me refiero a la dura tarea de enfrentarse a un funcionario de Hacienda o los fallidos intentos de terminar con éxito el curso de italiano de Planeta Agostini, se trata de algo mucho más cercano: la progresiva degradación de tu PC.

Yo no he tocado nada, sólo he encendido el equipo esta mañana y me lo he encontrado así.

Y es que, los usuarios mentimos más que hablamos y ese el primer problema del que tenemos que ser conscientes si queremos poner solución al problema de tener el ordenador hecho unos zorros. Todo pasa por evolucionar de la fase de negación a la de reconocimiento. En cuanto admitamos que somos unos patanes y que instalamos hasta el software que nos llega como adjunto en un e-mail, cuya remitente es una atractiva eslovaca que responde al nombre de Nadia y dice estar siempre interesada en conocer a atractivos españoles como nosotros, daremos un paso adelante en poner coto al entuerto.

Navegar por Internet a pelo tampoco ayuda. No se trata de aquello que nos decían cuando éramos pequeños de aquel misterioso (y, por otra parte, desprendido) señor repartiendo caramelos con droga a la puerta del colegio. Aquí se trata de gente, mala gente, en espera de pillar a incautos como nosotros e instalar todo tipo de software (virus, troyanos, Root Kits y demás familia que está por venir) que luego le podrá reportar una información más que interesante. Como todo el mundo debería saber a estas alturas, la información es poder y dinero (¿o son estos dos últimos la misma cosa?).

Por último, ¿Hace cuánto que no le dedicas un ratillo a poner a punto tu PC? Vale, estoy seguro que después de varias horas en la oficina, lo que menos te apetece es ponerte a eliminar archivos, hacer una defragmentación del disco o hacer un batería de pruebas para diagnosticar la salud de tu ordenador.

¿Qué puedo hacer para no formatear el equipo cada 3 meses?

Esta claro que formatear el equipo con una imagen de fábrica que tengamos, es mano de santo. Ahora bien, la mayoría de las veces resulta un engorro tener que hacerlo. Tendremos que anotar todo los programas que tenemos instalados, asegurarnos que disponemos de los ficheros de instalación, hacer un backup de los datos personales, guardar nuestros favoritos… En definitiva, una tarde de viernes que podías haber dedicado a menesteres más placenteros como estar disfrutando de unas birras con tus amigos o haciendo deporte extremo con alguna de tus muy-mejor amigas.

Más vale prevenir, como diría el ya septuagenario doctor Ramón Sánchez-Ocaña, así que ¿Por qué te empeñas en ir por ahí sin ponerte protección?. Y es, que gastándote menos que en un caja de profilácticos, puedes activar un cortafuegos en tu equipo que te ahorrará muchos disgustos. Si tienes un sistema operativo de Microsoft, bastará activar el cortafuegos de windows y seguir unas sencillas instrucciones. Si eres más de Linux, seguro que la iptables no esconden secretos para ti.

Ponte un antivirus y tenlo siempre al día. Hay algunos gratuitos y otros que por una inversión razonable te aportarán paz interior y te descargarán de preocupaciones. Además muchos de ellos tienen funciones añadidas como el ya citado cortafuegos, anti-malware/spyware u otras características de seguridad nada desdeñables.

Haz backup de tus datos importantes. Gástate los cuartos en un par de discos duros y ten duplicada la copia externa de todo lo que no podrías perder en este vida. Sí, los discos duros fallan más que una escopeta de feria y la Ley de Murphy tiene una especial querencia con los elementos informáticos. Toda precaución, en este sentido, se quedará corta de vuestras previsiones más cautelosas, avisados quedáis.

Haz un poco de fine-tunning de tu PC. Hay varios programas en el mercado que atacan varios frentes que mejorarán notablemente el rendimiento de tu equipo:

Optimizando el registro de windows, eliminando claves que no están en uso y estructurándolo de una manera más óptima.

Eliminando archivos innecesarios y archivos temporales. Muchas veces resulta difícil determinar qué ficheros podemos borrar sin que el sistema operativo sea afectado pero que están ocupando un valioso espacio en el sistema.

Quitando programas que se inician de forma automática. Y es que, sin comerlo ni beberlo, tienes más de 15 programas residentes que tú no has invitado (al menos conscientemente) a vivir en tu equipo. La mayoría no son más que parásitos que harán que el rendimiento disminuya de forma sensible.
Reorganizando los ficheros. Una defragmentación a tiempo, es una victoria. De vez en cuando, ejecútalo y vuelve a descubrir la placentera rutina de jugar al mus con los amigos o de salir con la bici en un día de primavera.

Lo mejor es que ya existen varias suites que aglutinan todas esas características (y alguna más) y que hacen el trabajo sucio por ti. Sólo tendrás que externalizar el servicio a cambios de un puñado de euros.

Y esto ha sido todo por hoy, amig@s. ¡Cuidad a vuestro equipo, y él os cuidará a vosotros!

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