La serie de internet Pigmalión fue una buena recomendación.


pigmalion

Ante todo disculpas por el pareado, pero las miles de rimas fáciles del título de esta serie sacan a la luz al poeta frustrado que llevó en el interior.

Hablemos de la serie, en serio.Hace algunas fechas hice un post en este blog anunciando su nacimiento. Parecía a simple vista una iniciativa interesante por su planteamiento y por su origen. Ha pasado ya el suficiente tiempo y capítulos como para formarme una opinión inicial sobre ella…. Y puedo decir que mi perspectiva para ver la serie ha cambiado de “ a ver qué coño ha hecho Victor (uno de los creadores)” a “a ver qué coño pasa”.

Vamos, que la serie mantiene el interés, y sólo por eso me voy a mojar recomendándola.

Si quieres saber más sobre ella definitivamente deberías verla, pero si sigues leyendo comentaré lo que más y menos me va gustando.

Partiendo de una idea nada novedosa, un concurso-cacería humana, la clave del interés de esta serie radica en uno de las máximas del cine: la gestión del conflicto. Y aquí, llevamos cuatro capítulos (de diez minutos), y se ven venir conflictos por todos lados, como por ejemplo ¿Qué pasará si los protas, amigos y residentes en Madrid, acaban teniendo que matarse entre ellos? ¿serán todos capaces de matar para sobrevivir?… Conflictos, que ayudan al fluido desarrollo de la acción, y que despiertan las ganas de seguir viéndola.

Además la producción muy cuidada, no deja traslucir la carencia de medios en ningún momento. Es más, el cuidado por el detalle posa en cada secuencia el interés por encontrar el cameo friqui: la camiseta de no sé quien, el póster de aquello, el adorno patrio en el coche del pijo… bueno, y , por supuesto, el omnipresente Casio que se debate en la frontera de lo friqui-divertido y lo cutre-salchichero.

Otra de la máximas sobre series que comparto es que, mejor es la serie cuanto más malo es el malo. En este caso, personaje y actor me gustan. El malo de esta serie es un tipo inquietante, y decididamente sin escrúpulos, que recuerda al Anton Chigurh de “No es país para viejos” mezclado con sangre bastarda de un Bud Spencer que lo podría haber concebido tras recibir la comisión abusiva de un cajero. Un malo al que no sabemos si le falta un tornillo… pero no le sobra ningún destornillador.

En el lado negativo, porque no todo iba a ser positivo, está sobre todo la duración y periodicidad de cada capítulo (diez minutos, uno cada quince días), que invitan a esperar y tomártelos como mínimo a ritmo de Petit Suise… ¡A mi me daban dos!.

La juventud de su reparto, consecuencia de la naturaleza de este proyecto, juega a veces en contra de la credibilidad de algún personaje. Y bueno, yo tengo cierta expectación, por ver como se resuelve la entrada de la policía en esta historia… el ritmo de asesinatos la demanda, y veremos si esto afecta a la coherencia que el argumento esta manteniendo hasta ahora.

Y por último, en el plano personal, un par de enigmas se ciernen ahora sobre la serie: el primero,“ ¿aparecerá alguien que lleve una camiseta de los Críticos Cítricos?”…. y el segundo, si debido a la comparación con Bud Spencer, ¿conseguiré que el malo asesine a alguien mientras lee “El blog de De Cabo” en su ordenador?.

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4 Comentarios

  1. victor
    22 junio, 2009
  2. Pablo
    22 junio, 2009
  3. M.Barderas
    22 junio, 2009
  4. Raquel M. Barón
    22 junio, 2009

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