Viaje a Australia IV : Sydney I


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Llegó el turno de hacer un recorrido por la ciudad más conocida de las antípodas. Yo tuve la fortuna de estar trabajando allí durante tres meses, así que, aunque no me siento un experto, me atrevo a decir que la conozco bien.
La primero que suelo decir cuando me preguntan por esta ciudad es que la considero un sitio estupendo para vivir, y teniendo en cuenta que está a 27 horas de avión de la familia y amigos… yo creo que eso es mucho decir. Volver allí ha sido, desde luego, un placer para mí.

Sydney es una ciudad compendio de muchas otras. Los rascacielos te pueden recordar a Manhattan(aunque a pequeña escala), algunos edificios son totalmente londinenses, otras zonas próximas al mar traen reminiscencias Barcelona… pero lo que la diferencia de todas éstas, es una vez más, como en toda Australia, la rotundidad de su naturaleza. No es difícil encontrarse un loro de colores en la cornisa de un edificio vanguardista, ni tropezarse con un árbol de hojas lilas o rojas que ni de cerca existen por Europa.

Un paseo imprescindible en esta ciudad es el recorrido del jardín botánico. Donde además de encontrar plantas de todo tipo (por algo es un jardín botánico), te puedes topar con los flying fox (en español, murciélago tocho) que abarrotan las copas de algunos árboles, cacatúas que al más mínimo gesto de alimentarlas volarán para posarse sobre ti, y ,aunque más complicado, nosotros también vimos alguna lechuza. Por si esto os parece poco, el contraste con los rascacielos de alrededor proporciona unas vistas estupendas, aunque para vistas, las que tenemos desde la silla de Mrs McQuarie (un roca en uno de los extremos del jardín) del Opera House y el Harbour Bridge, los dos emblemas más conocidos de esta ciudad e incluso yo diría que de Australia.
En fin que comer en estos jardines (aquí hay food court, o centros comerciales de sitios de comida take away por todos lados) o echarse una siesta en ellos es algo que no debes perderte. Tumbarte allí no sólo no está prohibido, sino que hay carteles que te invitan a hacerlo (tumbarse, aclaro para los mal pensantes) .

Después de la siestecita, visita de rigor al Opera House. Hay gente a quién le decepciona y gente a quien le encanta. Yo creo que este edificio en medio de la Gran Via estaría bien, pero sería como para tirar cohetes. Sin embargo donde está a mi me gusta… vamos, que su enclave es una de sus principales virtudes, aunque que duda cabe que el edificio en sí es único.
Yo recomiendo la vista del Opera House, el Harbour Bridge y la bahía en general desde el ferry de regreso de Manly y si es por la noche mejor. La entrada en la bahía para los que no han estado nunca puede ser otro de esos momentos piel de pollo.

El ferry a Manly se coge, como todos los ferrys de esta ciudad, en Circular Quay justo al lado del Opera House. Manly, explico ya de paso, es una de las dos playas principales de Sydney (aunque hay muchas más). La otra es Bondi. Posiblemente sean las mejores playas que haya en una gran ciudad en todo el mundo… lo que pasa es que si las comparamos con otras playas de Australia o de España no os van a llamar especialmente la atención.
Yo aparte del obligado viaje en ferry a Manly, recomiendo el paseo por la costa que hay desde Bondi hasta la siguiente playa cuyo nombre no recuerdo ahora.

Y ahora como veo que me está quedando un post muy largo, cierro momentáneamente el kiosco para que nos os de tanta pereza leerlo. Escribiré otro post con consejos prácticos sobre Sydney… Hasta pronto.

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8 Comentarios

  1. Call me Ishmael
    7 diciembre, 2007
  2. De Cabo
    7 diciembre, 2007
  3. De Cabo
    7 diciembre, 2007
  4. Bird
    8 diciembre, 2007
  5. chuscurro
    8 diciembre, 2007
  6. TATIANA
    14 febrero, 2008
  7. chuscurro
    15 febrero, 2008
  8. Joan-Marc
    27 agosto, 2009

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