Cuba I. La Habana. Enamorado de esa mulata de sucia cara guapa


El Blog de De Cabo en La Habana

La mulata de sucia cara guapa

Sabía que era una ciudad bonita. Las fotos que me habían enseñado quienes habían estado allí hablaban de unos edificios coloniales preciosos, así que cuando el pasado 7 de marzo marchamos para La Habana, mis expectativas eran altas. Lo que no sabía es que finalmente estas se iban a quedar cortas, pues realmente la capital de Cuba es más bella de lo que me había imaginado en un principio. Una cosa es ver La Habana en las fotos y otra sentir la Habana paseando por sus calles.

habana-1.JPGhabana-2.JPG

Las tenues luces de la ciudad vista desde el cielo, el alicatado del aeropuerto nada mas entrar en sus instalaciones y las garitas en las que te inspeccionan la documentación hacen que te de la sensación de entrar en un sitio muy soviético, pero una vez pasas de ahí, si bien esa sensación no se disipa por completo al ver una ciudad cuyo casco antiguo esta medio en ruinas, la cosa cambia sustancialmente.

Estar en La Habana es como retroceder 5 décadas en el tiempo. Una ciudad con un olor particular, mezcla de salitre y gasoil quemado por estruendosas reliquias andantes de la década de los 50 entre edificios de arquitectura colonial, dan sentido al dicho: más se perdió en la guerra de Cuba. Y mas si uno se imagina como debería haber sido esa ciudad hace siglos, cuando todo estaba arreglado.

habana-3.JPGCaminar por las calles de la Habana vieja es disfrutar de la vida de un pueblo de 2 millones de habitantes en el que, para los ojos recién llegados, todo sorprende. A cada paso te encuentras las puertas de una casa abierta con los habitantes dentro reposando en tumbonas y sin camiseta, charlando y riendo con vecinos o amigos en ese meloso acento cubano. Da la sensación de que allí no trabaja nadie. Puede que no sea del todo así, pero no me equivocaría mucho si lo afirmara. La mezcla de elementos de la época colonial y de los años 50 dan a la vida del lugar un carácter especial francamente agradable a la vista. Largas y estrechas calles formadas por edificios de no más de 3 pisos con grandes ventanales y amplios balcones en los que se agolpan ropa tendida, flores y gente expectante. Amenas charlas en unas calles de pavimento poco cuidado pero limpio salvando las excepciones, salpicado de cuando en cuando con un Plymouth o un Chevrolet pintado a brocha aparcado junto a la diminuta acera. Una exuberante madre con 2 niños pequeños de grandes ojos. Un hombre sentado en las escaleras de casa con un pantalón corto fumando un puro. Un adoctrinante cartel junto al que pasa una anciana encorvada fumando un cigarro. Un grupo de jóvenes ataviados con cadenas de oro, gafas de sol y camisetas militares ajustadas que pasan junto a un montón de niños vestidos pobremente que juegan con un viejo balón a encestarlo entre una sucia tubería y la pared a modo de canasta. Todo eso es La Habana. Una ciudad con un justo titulo de Patrimonio de la Humanidad en la que te das cuenta de que te falta algo y no sabes qué, hasta que caes. Faltan las prisas de la gente, las charlas por teléfono móvil de hombres y mujeres trajeados que caminan deprisa, los atascos, los atropellos típicos de una calle masificada y la frialdad del trato con la gente. Todo eso falta, pero nada se echa de menos.

habana-4.JPG

A parte de la vida en la calle, que es lo que mas llama la atención, en el recorrido turístico por la ciudad no puede faltar la visita a la plaza de la Revolución, donde se ubica una estatua de José Martí junto a un monumento que hace las veces de mirador y desde el que se ve la ciudad entera; el ministerio del interior, donde consta la famosa estampa del Che y demás edificios públicos. Es aquí donde Fidel daba esos discursos de horas en sus años mozos. No puede faltar la visita a la plaza del Capitolio, donde se erige dicho edificio, replica del norteamericano y en la que se puede disfrutar del ajetreo –si es que se puede llamar así – cotidiano observando los taxis y los cocotaxis, los turistas y los vendedores. Poco más allá está el museo de la Revolución, cuyo edificio es impresionante y en cuyos aledaños aparece un jardín con aviones, misiles y demás artillería empleada por los revolucionarios hace 49 años. Para entrar hay que pagar y en dicho jardín consta el famoso barco que le da nombre al periódico del régimen: el Granma, barco en el que los primeros rebeldes entre los que se encontraban Fidel y Raúl Castro llegaron a la isla y desembarcaron al pie de Sierra Maestra. Al lado de dicho museo se encuentra la embajada de España en Cuba, alojada en un esplendoroso edificio de enorme planta, junto al cual uno no puede evitar sentir envidia de nuestro embajador. Si uno pasea a lo largo del malecón dejando la bahía a la derecha y siempre que las olas no pasen por encima de la carretera como ocurre los días de temporal, llegará a la embajada de EE.UU. en Cuba. habana-5.JPGRealmente no funciona como tal, sino como oficina de intercambio en la que únicamente se tramitan documentos relativos a sorteos y alguna otra cosa sin importancia. El espectáculo es esperpéntico, hasta un punto tal que uno no encuentra la oficina en cuestión. A la entrada figuran alrededor de 30 banderas azules sobre altos mástiles con varias estrellas blancas cada una que representan a los caídos en no se qué ocasión. Alrededor de dichas banderas consta un muro sobre el que se lee, si mal no recuerdo, el lema de reza en los pesos cubanos: Patria o muerte. Todo esto bajo un cartel luminoso con consignas anti norteamericanas y vigilado por soldados. Menudo paripé. Al otro lado de la bahía se ubica el Castillo de los Tres Reyes del Morro, fortaleza que ha valido a la isla para defender su capital de los ataques corsarios siglos atrás y desde la que hay una magnifica vista de la ciudad con el malecon al frente. Finalmente y mas en el dentro de la Habana vieja, no puede faltar la visita a la Bodeguita del medio. Tipico bar en el que además de poner unos mojitos extraordinarios se puede comer. Tiene la peculiaridad de que en cuyas paredes todo el mundo que lo desee puede firmar, siempre que haya sitio claro. Allí había fotos de personajes famosos como Fher, el cantante de Mana, Rita Heyworth, Palomo Linares, Miguel Bosé, Imanol Arias, Paz Padilla o Iker Casillas.

Además de estos lugares concretos, en la propia Habana vieja hay multitud de mercados, por supuesto orientados a turistas, en los que se pueden comprar desde todo tipo de collares y colgantes hechos con semillas, hasta bellos cuadros al óleo pasando por multitud de instrumentos musicales de percusión hechos con madera y semillas. 3 son los elementos que no faltan en la mayor parte de los establecimientos orientados al turista: ron, puros y camisetas del Che.

habana-6.JPG

Los cubanos y la vida social en La Habana

Nos lo dijo un guía: El cubano, aunque no lo parezca, de un modo u otro trabaja. Se hace difícil de creer cuando ves la pachorra con la que los cubanos se toman la vida. 8 personas alrededor de un hueco en el suelo, una sentada en una excavadora, una haciendo el hueco y 7 mirando y fumando puros algunos de ellos. Es tirar de tópico y de generalización, lo se, pero cuando se ven de esas mil y mas al no ver a gente con prisas por la calle, se hace cuesta arriba creer lo contrario.

La verdad es que Cuba y en particular La Habana es un sitio muy pobre. Da pena ver los edificios casi cayéndose, pero a la vez contrasta con la alegría y la despreocupación de la gente de la calle. Da igual donde entres, da igual qué quieras o la cola que haya para conseguirlo. Las cosas funcionan con calma y no puedes hacer nada contra ello. Si te pones nervioso o te irritas, siempre puedes acabar oyendo una frase que justifica todo y zanja la discusión: Esto es Cuba. De la gente de a pie, aparte de lo que pueden llegar a atosigar al turista tratando de venderle puros y ron, solo se pueden decir cosas buenas, al menos con las que nosotros hemos tratado. Nada de malos modos, nada de discusiones ni problemas de ningún tipo. De las pocas cosas buenas que tienen las dictaduras, esta es una de ellas, y mas en esta, que vive casi exclusivamente del turista. Funciona constantemente la costumbre de la propina. Donde aquí es algo poco habitual, allí no hay nada escrito sobre a quien puedes o no hacer una foto, que puedes coger o que no, donde puedes entrar ni donde puedes asomarte o donde no. Nadie dice nunca que no hagas nada, eso si, siempre esperan una propina, unos bolígrafos, una camiseta, unos medicamentos. Desde unos niños sentados en la calle hasta el camarero de un bar.

Además de mezclarnos con la gente de la Habana tuvimos la oportunidad fortuita de estar en casa de quien debía ser miembro del régimen cubano. El hombre de la casa, que fue gobernador de lo que aquí seria un pueblo, tenía en la pared de su casa una gran foto en la que aparecía con Fidel Castro. Cuando le pregunté y tras afirmar orgulloso que el que estaba sentado al lado del comandante era él, nos enseño otras 2, en una de ellas recibiendo una medalla de manos del dictador y aseguro poder enseñarnos otras mil. Algunas incluso de cuando había estado en la Unión Soviética. La verdad que al entrar en el barrio se notaba. Era una casona grande con palmeras en el jardín y una terraza increíble, exteriormente destartalada pero menos que el resto, y eso si, con televisión y demás lujos al alcance de muy pocos cubanos.

habana-7.JPGLejos de esta situación aunque en pocas condiciones de quejarse mirando a su alrededor, esta la gente que vive del turismo. Cubanos sin carrera o con ella a los que les merece la pena más trabajar del turismo que ejercer la profesión que han estudiado. Uno de nuestros guías era ingeniero petrolero, había estudiado en la Unión Soviética y hablaba perfectamente ruso, del mismo modo que otros guías o animadores hablaban perfectamente varios idiomas, pero ganaba más viajando en un autobús con turistas y contándoles lo que se veía en la isla. Con otra de nuestras guías aproveche la sobremesa para charlar sobre la vida en la isla, pues sinceramente, al llegar a Cuba y al ver el carácter de la gente no me dio la sensación de que estuvieran oprimidos. Esta, con menos cortapisas de las que me había imaginado, me explicaba que realmente la gente joven no tenía interés absoluto en la Revolución ni en el régimen que les gobernaba, y que quien podía se marchaba. Y es que da la sensación de ser un régimen en el que la gente de a pie no cree pero su carácter no les deja otra opción que padecer antes de protestar, sustentado por el turismo y una fachada de utópica Revolución basada en la propaganda y las románticas imágenes del Che vestido con boina militar y fumando puros, a parte de los carteles que uno puede ver cuando viaja por las carreteras cubanas en las que se te recuerda que Cuba es un país libre constantemente. Me pregunto ¿Qué país realmente libre esta constantemente recordándolo? Valga decir que, al menos yo, no vi a un solo cubano con camisetas ni detalle alguno del Che, de Castro ni de ningún otro personaje similar. Seria bueno que muchos de los que aquí llevan este tipo de imágenes hablaran con algún cubano para conocer la realidad de la isla caribeña. Como afirmaba el conductor del bus en el fuimos a una de las excursiones: Nosotros estamos en el 3º mundo y vamos en busca de un 4º. Resulta llamativo ver como unos policías se llevan a un chico por el simple hecho de hablar con un turista mientras sus amigos indignados los maldicen y piden, junto al propio turista que no se lo lleven Esto es lo que pasa en esta mierda de isla. Ustedes cuando vuelvan, vayan y cuéntenlo. Cuéntenlo, pedían los chicos tras marchar el coche de policía.

habana-8.JPG

habana-10.JPG

habana-9.JPG

habana-11.JPG

habana-13.JPG

habana-12.JPG

habana-14.JPG

habana-15.JPG

habana-16.JPG

habana-17.JPG

habana-18.JPG

habana-19.JPG

habana-20.JPG

habana-21.JPG

habana-22.JPG

habana-23.JPG

habana-24.JPG

habana-25.JPG

habana-26.JPG

habana-27.JPG

habana-28.JPG

Artículos relacionados

Acerca del autor

12 Comentarios

  1. Wolfy
    19 marzo, 2008
  2. Stackhouse
    19 marzo, 2008
  3. Warning
    20 marzo, 2008
  4. Wolfram
    21 marzo, 2008
  5. Stackhouse
    21 marzo, 2008
  6. De Cabo
    22 marzo, 2008
  7. kongovid
    25 marzo, 2008
  8. Stackhouse
    25 marzo, 2008
  9. Lore
    24 abril, 2008
  10. che cardinaly
    18 mayo, 2008
  11. Flamenquita
    19 mayo, 2008
  12. martha saravia
    29 septiembre, 2009

Deja tu comentario

Mostrar
Ocultar