En busca de la aurora boreal II: Oslo y Tromso


tromso22

Cuando uno va en busca de la Aurora no puede lanzarse al cuello, así, a lo bestia. Aurora es una dama que paga la paciencia, nos dijo Knut, nuestro contacto en la oficina de turismo de Tromso. Es por eso que nos lo tomamos con calma, y aprovechando que hacíamos escala en Oslo decidimos hacer noche y dedicar un día a visitar esta ciudad, una de las más caras del mundo, os-lo juro por Snoopy.

El temporal de nieve, que nos acompañaría la mayor parte de este viaje, fue sin duda lo más destacado de nuestra visita a la capital de Noruega. Y un arma de doble filo, por un lado molesta a la hora de hacer fotos y visitar espacios al aire libre, por otro lado el merengue que impregnaba de dulzura y belleza cada escena de esta ciudad…. Y nos íbamos a empachar.


castillo

El tiempo, el meteorológico y el del reloj, me impide hablar con rotundidad de Oslo. Apenas pudimos saborearla. Por la mañana, aún sin estar acostumbrados a convivir con la nieve, decidimos visitar uno de los muchos museos que alberga esta ciudad. Y estando en Escandinavia que podía ser más característico que un museo vikingo. Lejos de ser un parque temático, es básicamente una colección de restos arqueológicos donde cabe destacar tres barcos de la época que conservan el casco en un estado decente y poco más.

Después fuimos al centro, empezamos por la catedral, muy bonita con sus plásticos por encima y sus andamios, y seguimos nuestro paseo hasta el puerto y el castillo. Supongo que Oslo en verano con su verde vegetación y su espectacular paisaje marítimo, pero desde luego no puedo dejar recomendar el paisaje nevado (hablamos de un metro de nieve, eh) del castillo que parecía sacado de un cuento de navidad. Y esos barcos flotando en agua de mar… congelada, que conferían sin duda al puerto un aspecto surrealista y a la vez hermoso.


oslopuerto11

La nieve arreció hasta convertirse en molesta y después de un alto para comer y una visita al 34th, un bar de moda situado precisamente en la plata treinta y cuatro del hotel Radisson (el edificio mas alto de la ciudad), sólo dimos un pequeño paseo por una de sus arterias principales que es peatonal. Mezcla del estilo anglosajón y del centroeuropeo, Oslo es una ciudad con encanto, aunque no la definiría como un destino imprescindible.

panoramica

Nos faltó, visitar el parque Vigeland con sus famosas esculturas, pero lo dejamos para otra ocasión cuando pasemos por allí de visita a los fiordos … porque a pesar de la belleza que la nieve confería a la ciudad. La capital noruega es más una ciudad de paso, que un destino final para un turista.

Y después de este impasse en la gran ciudad, continuamos nuestra búsqueda de la aurora boreal, ¿de esto trataba esto, no?. Desde Oslo nos dirigimos a la que iba a ser nuestra base de operaciones: Tromso.

tromso1

Tromso, es la ciudad más grande dentro del circulo polar ártico. Para los que ignoren su situación geográfica respecto a otros destinos polares (como yo hacía hasta que hace unos días la situé exactamente gracias a un mapa que incluye latitudes de esos que vienen en las revistas del avión), Tromso está tan al norte como el norte de Alaska, tan al norte como el centro de Groenlandia, y para mí sorpresa, mucho más al norte de Islandia. En fin, en el quinto pino tirando “to pa arriba”.

tromso3

Tromso se caracteriza también por el gran avistamiento de auroras boreales en sus alrededores y por eso la elegimos.

Quién se imagine una pequeña villa de pescadores … que no se equivoque. Tromso tiene su aeropuerto, sus tiendas de souvenirs, sus hoteles…. Pero, eso sí, dentro de una acogedora y pequeña población. Tromso es también una pequeña isla, con unos 5000 habitantes, aunque en el centro urbano, donde nosotros nos alojamos no creo que lleguen a los veinte mil.

tromso4

En fin, tras este batiburrillo de datos aburridos, iré al grano. Tromso nos encantó. Con sus montañas nevadas que nacen desde la orilla del mar, con sus casas de colores, con sus barcos anclados en el puerto, con sus fiordos en los alrededores… y con sus batallas campales a bolazo vivo… nos hizo sentirnos como en casa.

tromso5

Para nuestra desgracia el pronóstico del tiempo no acompañaba: leves nevadas para los cuatro días que iba a durar nuestra estancia. La noche más despejada… y por tanto, la que a priori tenía más posibilidades de permitirnos el avistamiento de la aurora boreal, era la de nuestra llegada. Así que raudos y veloces nos apresuramos a reservar sitio en alguna excursión que nos sacará a las afueras, a algún lugar donde poder verla con claridad…. Las cosas no pintaban bien, pero después de haber recorridos tantos kilómetros no íbamos a rendirnos fácilmente. Aurora paga a los pacientes, nos dijeron… si esto es cierto, lo sabréis en el próximo capítulo ;)

Artículos relacionados

Acerca del autor

4 Comentarios

  1. De Cabo
    27 febrero, 2009
  2. Call me Ishmael
    28 febrero, 2009
  3. vanvan
    28 febrero, 2009
  4. Cova
    20 enero, 2010

Deja tu comentario

Mostrar
Ocultar