En busca de la aurora boreal IV y final. ¿Misión cumplida?



aurora boreal en decabo

¿Habrá salido esta foto de nuestra cámara? Desde luego por su calidad tiene que ser de un aficionado.
En fin, ha llegado el momento de contaros si la idea de bombero llegó a concretarse, vamos, si conseguimos ver la aurora boreal.

Desde luego, en los relatos anteriores ha quedado claro que esto no es llegar y besar el santo. Tampoco tuvimos suerte con el tiempo, porque aunque resulte extraño en esta época del año no es normal que nieve tanto por la zona. Pero al fin y al cabo, y como aprendí en mi época de juventud, la insistencia puede ser una técnica tan buena como otra cualquiera como para conquistar una dama…. Veamos si Aurora nos mostró sus encantos. Os dejo con el último episodio de nuestra aventura polar.


Cuando regresábamos a casa desde el campamento de los Fruitis el sueño de la Aurora se iba desvaneciendo. No sólo no habíamos conseguido verla en el día, a priori, más despejado… ni siquiera una estrella, ni una mísera estrella en un cielo plagado de nubes habíamos visto. Una estrella entre nubes hubiera sido una puerta abierta en el cielo a nuestras esperanzas. Pero nada.

Cuando al día siguiente en la oficina de turismo nos dijeron que a lo mejor el cielo se abría esa misma noche, nos sonó a falsas esperanzas, aunque quisimos creerlos. Nuestro cabo al que agarrarse era que, como se había demostrado la noche anterior, los pronósticos meteorológicos no son una ciencia exacta en Noruega y, por tanto, cualquier cosa podía pasar…

Como la contemplación de nubes no nos satisfizo el día anterior, pillamos unas excursión de motos de nieve para no tirar nuestro tiempo a la basura.

Camino del lugar del excursión, mientras anochecía, vimos a la estrella polar brillar en el cielo con la alegría del que se haya en casa. Su resplandor era un guiño para nosotros, significaba cielo despejado.

Al llegar a nuestro destino la noche había caído. El cielo estrellado era mágico, y la aurora, estaba allí, apenas apreciable, como si se hubiera quedado sin pilas. Nuestro amigo Knut nos advirtió que la mejor hora para verla era entre las diez y las once, y apenas eran las siete.

De repente una estrella fugaz cruzo el cielo con una fuerza inusitada. Cerré los ojos y pensé “brilla Aurora brilla”, pero no conté a nadie mi deseo.

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Partimos montañas adentro con las motos de nieve y concentrado en evitar árboles olvidé por unos minutos el principal propósito que nos había llevado a tierras tan septentrionales.

Nuestro guía hizo un alto en el camino y nos señalo al cielo, algunas gotas de verde había empezado a teñir la aurora, sacamos el trípode, la cámara y contemplamos decepcionados que era aún demasiado débil para ser captada. Sin embargo, sonreíamos, en aquel momento nuestra misión estaba cumplida.

Seguimos nuestro camino en las motos y al cruzar a través de una ventisca de nieve, a la vez que nuestra adrenalina subía, nuestras esperanzas de volver a nuestra amiga bajaban.

Al hacer un alto sobre un lago helado, nuestro peores augurios se cumplieron. Las nubes campaban de nuevo a sus anchas. Nuestro guía nos dio esperanzas diciendo que estábamos en un valle rodeado de montañas, pero que la cosas mejoraría cuando saliésemos de allí… otra ración de falsas esperanzas… y nos empezábamos a empachar.

A las diez y media la cosa seguía igual y cogimos el autobús de regreso a casa. Estábamos contentos. Racanamente habíamos cumplido nuestro misión, pero la habíamos visto al fin y al cabo. Además fue una noche divertida.

De camino a casa mientras unos rememoraban sus aventuras en la nieve con perros o motos, otros dormitaban. Y en ese momento pasó. Detrás de la cabeza de mi amigo vi un verde resplandor y exclamé: “ No me digas que eso no es la aurora porque tiene que serlo (por cojones)”.

aurora boreal en decabo

Y las cabezas dormitantes abrieron sus ojos, y todos los pasajeros se agolparon al lado izquierdo pegados contra el cristal. Y corrí junto al conductor y le pedí que por favor parase…. Y lo hizo. Y salimos y allí estaba … lo que habíamos venido a ver en la forma que esperábamos verlo. A oscuras intente montar el trípode y con la habilidad que me caracteriza, comenzaron a saltar piezas por el aire… con las prisas me lo había cargado. Así que me dedique a la contemplación del momento, a degustar la belleza de la noche.

Chuscurra sin embargo intentó hacer las fotos sin trípode.. y el resultado ilustra estas páginas. Fue bueno dadas las circunstancias. Misión imposible con objetos móviles por medio… es decir, personas. Captar a Aurora necesita una exposición mínima de 30 segundos, y la ISO a 400…. Y por supuesto trípode para evitar movimiento en la propia cámara.

Volvimos al autobús saboreando aún el momento de felicidad, y la aurora lejos de apagarse crecía y se encendía. Y llegó un momento en que el conductor, por propia iniciativa volvió a pararse en medio de la carretera. Y salimos y el verde era espectacular y con más y menos fuerza brillaba en 360 º alrededor. Mágico e inolvidable.

Durante los dos días finales las nubes no dieron tregua. No hubo oportunidad de volver a verla.

Pero esas partículas del sol que un día viajaron por el espacio debido a una explosión en la superficie del astro rey, y que se reflejaron en el cielo de nuestros polos ( las mismas auroras se ven a la vez y de la misma manera en el norte y en el sur, un fenómeno al parecer aún no explicado por los científicos) estaban allí aún en nuestras retinas, en nuestras mentes y en una cutre foto que certificaba… que el blog de De Cabo estuvo allí

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14 Comentarios

  1. Call me Ishmael
    6 marzo, 2009
  2. De Cabo
    6 marzo, 2009
  3. Dimitri
    6 marzo, 2009
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    6 marzo, 2009
  5. zanalyst
    8 marzo, 2009
  6. Lnoid
    28 octubre, 2009
  7. chuscurro
    28 octubre, 2009
  8. jordi julià
    5 febrero, 2010
  9. PacoR
    27 julio, 2010
  10. Mónica
    7 enero, 2011
  11. Chuscurro
    10 enero, 2011
  12. Raquel
    5 agosto, 2011
  13. chuscurro
    9 agosto, 2011
  14. Miguel
    21 febrero, 2012

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