Buceando en el Mar Rojo II. Barcos Hundidos. El Thistlegorm

Hola chicos, tal como prometí, en esta segunda entrega del diario del viaje al Mar Rojo voy a hablaros de los tesoros que pudimos ver: los barcos hundidos, o, como se dice en la jerga buceadora, los pecios. Aparte del interés y el morbillo que despiertan de por sí, los pecios suponen una superficie artificial que miles de especies aprovechan como lugar donde establecerse y reproducirse; con lo cual un barco hundido es garantía prácticamente segura de una inmersión repleta de vida.

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Durante nuestro segundo día en el Mar Rojo, nos dedicamos a bucear en tres barcos hundidos distintos, a cuál más espectacular.

Dunraven

Fue la primera inmersión de la mañana, y por tanto, disfrutamos de una luz y una visibilidad inmejorables. Este viejo carguero Británico del siglo XIX se hundió a causa de un error de la tripulación que lo estampó contra un arrecife de coral. Parece ser que, durante la noche, el “marinero de guardia” avistó tierra y una luz que identificó erróneamente como un conocido faro; con lo cual la posición estimada del barco era incorrecta. Siguieron navegando a partir de estas coordenadas equivocadas hasta que la luz desapareció (probablemente se trataba de un barco que pasaba por allí). Cuando se percataron del error, el capitán ordenó parar las máquinas inmediatamente, pero era demasiado tarde y encallaron sin remedio.
El pecio se encuentra en bastante buen estado de conservación a unos 27 metros de profundidad. Su situación privilegiada en un lugar de fácil acceso rodeado de arrecifes de coral lo convierten en una inmersión obligada en todos los cruceros del Mar Rojo.

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Kingston

El segundo pecio que visitamos ese día es el Kingston; también llamado “Sara H.” que se hundió en 1881. El lugar donde se encuentra hundido este barco, también británico, es proclive a fuertes corrientes, que te llevan a lo largo del arrecife. La primera vez que intenté hacer esta inmersión, en otro viaje hace tres años, no conseguimos descender a tiempo a la profundidad a la que se encuentra el barco (17 metros) y la corriente nos arrastró lejos de él. Esta última vez sin embargo, conseguimos bajar y recorrer lo que queda del pecio durante un rato antes de dejarnos llevar.

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El barco está en bastante peor estado que el Dunraven; debido principalmente a que fue “frenado” en su trayectoria por una inmensa formación coralina llamada “Shag Rock” y no precisamente de forma suave y delicada. Como veis, de nuevo un error sin importancia de la tripulación justo cuando el capitán había decidido irse a dormir por primera vez en 48 horas porque ya estaban “a salvo en aguas abiertas”. Durante dos días, la tripulación luchó por mantener el buque a flote, obviamente fracasando en el intento. Afortunadamente, la temperatura del agua en el Mar Rojo y la llegada de ayuda impidieron que se produjeran víctimas mortales.

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Después de comer nos preparamos para hacer nuestra tercera inmersión del día en el pecio más grande e impresionante de todos, tanto por su envergadura, tamaño y carga como por su trágica y heroica historia: El Thistlegorm. En 1941, en plena Segunda Guerra Mundial, este buque de guerra inglés de 127 METROS de eslora fue enviado para llevar suministros a las tropas aliadas del Norte de África. Como los nazis controlaban la mayor parte del Mediterráneo, la ruta más segura para llegar a Alejandría era bordear el continente africano y subir después por el Mar Rojo hasta atravesar el canal de Suez .

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Antes de cruzar el canal, los barcos eran obligados a guardar “cola” en riguroso orden de llegada hasta que las condiciones fueran óptimas para poder cruzarlo (básicamente que no hubiera aviación Nazi sobrevolando el canal en ese momento). De esta manera el Thistlegorm se mantuvo anclado dos largas semanas esperando instrucciones en uno de los llamados “fondeaderos seguros”. Estos emplazamientos eran utilizados por los barcos de la flota británica para atracar mientras llegaba su turno de atravesar el canal; ya que se consideraban puntos seguros, en los que no había barcos enemigos y situados lo suficientemente al sur como para que la aviación alemana nunca se aventurara hasta allí.

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Sin embargo, por una desgraciada coincidencia, precisamente en esas mismas fechas llegó a oídos de la inteligencia alemana que un gran buque de guerra inglés que transportaba más de mil soldados (El Queen Mary) se encontraba en aguas del Mar Rojo. Los nazis no tardaron en enviar dos bombarderos Heinkel hacia el suroeste de la península del Sinaí a la caza y captura. Su misión era textualmente: “seek and destroy” (busca y destruye).

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La aviación nocturna estaba en pañales en aquella época, sin embargo, ayudados por una espléndida luna llena, los dos cazas rastrearon el mar durante horas sin encontrar el Queen Mary hasta que sus niveles de combustible les obligaron a abandonar la búsqueda. Cuando se disponían a volver con las manos vacías por una ruta poco usual obligados por la falta de fuel, uno de los pilotos avistó por casualidad el Thistlegorm pacíficamente anclado y, colocándose en posición de ataque, fue directo hacia el buque a medida que perdía altitud. Al tipo le dio el combustible para llegar y lanzar dos buenos pepinazos justo encima del puente; con tan mala suerte que las bombas penetraron hasta las bodegas donde se encontraban todas las municiones que transportaba el barco, provocando una inmensa explosión que partió el barco por la mitad y lanzó despedidas a dos gigantescas cabezas de locomotora que formaban parte de la carga y que se pueden ver perfectamente hoy día, posadas sobre la arena del fondo, a ambos lados del pecio. El buque se hundió en cuestión de minutos, y 9 de los 39 tripulantes murieron.

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Para no extenderme mucho más, dejaré que las fotos de este impresionante barco hablen por sí mismas. No todas son de mi viaje en concreto, sino de amigos que han ido en otros años; pero valen para que os hagáis una idea (y total, vi lo mismo, así que me perdonáis el truquillo, verdad? :-) )

Sólo deciros que bucear por sus bodegas, ver las motos, los camiones, los fusiles y demás carga bélica con tus propios ojos es una experiencia que no se olvida fácilmente.

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6 Comentarios

  1. julio cesar
    30 abril, 2009
  2. julio cesar
    30 abril, 2009
  3. De Cabo
    1 mayo, 2009
  4. Ikeisenhower
    5 mayo, 2009
  5. vaderkkap
    6 mayo, 2009
  6. Dimitri
    6 mayo, 2009

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