Viaje a Sao Paulo – Ya llegó la primavera

Buenas noches o días a tod@s, según en que momento leáis este post de continuación sobre Sao Paulo.

Tráfico en Sao Paulo

Como desde el lunes ya comencé a trabajar y el ritmo de anécdotas y cosas que he visto ha disminuido, he decidido condensar varios días para la crónica de hoy.

Trabajar en un país extranjero tiene, como casi todo, la cara y la cruz. La desventaja evidente es que uno dispone de mucho menos tiempo para poder disfrutar del turismo. Sin embargo, tiene una clara ventaja que es que uno se mete mucho más en la vida del país que si estuviera haciendo turismo convencional. Conoce a la gente en su elemento y ve las cosas tal y cómo son realmente.

La primera impresión de los brasileños es muy positiva, estoy conociendo gente muy agradable, colaboradora y muy positiva. Son serios en su día a día y comparten la “latin connection” que les asemeja a nuestra cultura. Son cálidos en el trato, expresivos, el temperamento (o la mala leche) aún no la he visto en acción.

Después de estas primeras impresiones totalmente subjetivas como todo lo que escribo, también me gustaría compartir con vosotros como es el entorno en el que me muevo. Las oficinas donde trabajo están en el humilde barrio de Jaguaré.

El trayecto diario que realizo con mi fiel chófer me permite apreciar las diferencias abismales entre barrios no tan lejanos de Sao Paulo. De la zona acomodada de Itaim al deprimido barrio de Jaguaré dista un abismo. Y eso que imagino que ni de lejos Jaguaré es lo más modesto que existe en esta gran urbe.

El tráfico es caótico, y eso que yo estoy acostumbrado al de Madrid que no es que sea una danza de con los delfines. Los motoristas se juegan el tipo adelantando por derecha, izquierda, tierra, mar y aire.

Los coches circulan en base a un sistema denominado “rodizio”. El término más asociado a los restaurantes de este país donde se sirven platos de manera continúa tiene el significado de rotación el contexto del tráfico.

Consiste en que los coches tienen restringida la circulación en unas franja horarias determinadas durante la mañana y la tarde. Trata de evitar que no todo el extenso parque automovilístico de la ciudad circule al mismo tiempo durante las horas punta. Cada día se prohíbe la circulación a una serie de coches desde las 7 hasta las 10 de la mañana y desde las 5 hasta las 8 de la tarde. El criterio de exclusión es la terminación de la matrícula. Exactamente es así:

Lunes (Segunda-Feira) – Terminados en 1 ó 2
Martes (Terça-Feira) – Terminados en 3 ó 4
Miércoles (Quarta-Feira) – Terminados en 5 ó 6
Jueves (Quinta-Feira) – Terminados en 7 ó 8
Viernes (Sexta-Feira) – Terminados en 9 ó 0

Para controlar todo esto existen cámaras que identifican la matrícula y que sancionan aquellos conductores que circulan a horas indebidas. Un sistema complicado pero que en ciudades del tamaño de Sao Paulo (unos 18 millones de habitantes si se considera toda el área urbana) tiene mucho sentido.

Aparte de estos complejos sistemas de regulación del tránsito he podido observar y disfrutar la grandeza de sus restaurantes. Hoy he comido (cortesía de un compañero encantador japonés) en un restaurante nipón situado en la planta superior de un centro comercial llamado El Dorado. No exagero al decir que ha sido el mejor sushi que he comido hasta la fecha y eso que a mí me encantan los restaurantes asiáticos de Madrid, pero el de hoy ha sido toda una delicia.

Después de regreso al trabajo mi compañero ha conducido por el interior del campus universitario que es enorme. Según la explicaciones de mi colega, las facultades del campus están separadas entre ellas con grandes distancias con el objeto de evitar que ideas de origen revolucionario pasen de unas a otras. El campus se concibió de esta forma, al parecer, para evitar revueltas estudiantiles de años pasados.

Y me dejo cosas en el tintero, pero estoy viendo que el recuento de palabras se acerca peligrosamente a las 700, y como siga así no me va a leer ni el tato ;-)

Aún así, seguiré contando las cosas curiosas que por aquí ocurren. Espero que la lluvia nos de un tregua y permita que haya luz para poder ilustrar estos artículos con fotografías propias.

Ciao, ciao!

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