De turismo por Corea: Más Seúl y Gyeongju


Continúanos nuestro recorrido por Corea del Sur, con dos lugares característicos que uno debe visitar en Seúl: sus mercados tradicionales y los norebang. Además tenemos preparada una excursión a la cuna de los Silla, que no es una familia que se dedica a la exportación de muebles, sino una antigua dinastía de reyes coreanos. Estoy hablando de Gyeongju. ¿Te vienes con nosotros?

Si hay algo pictórico en Seúl son sus mercados, perfecta opción turística con mal tiempo o simplemente si deseas indagar entre las costumbres sociales de la ciudad. Así nosotros decidimos pasar una tarde en Gwangjang Market, un lugar sin duda diferente para el occidental y un punto de reunión para el oriental. Al pasear por este mercado te sientes como una embaraza primeriza, te mueves entre la náusea y el disfrute de la curiosidad por lo nuevo. La razón, la variedad de olores, unos buenos y otros no tantos o el calor que despiden las grandes sartenes de aceite a todo freír. Es un lugar lleno de puestos donde venden o cocinan comidas a las que difícilmente podrías poner nombre y que gozas de gran popularidad para los locales que abarrotan las mesas y sillas que hay colocadas en algunos de estos puestos para los que quieren consumir allí mismo. El ambiente me recuerda a la típica cafetería churretosa y pequeña que solía encontrar espacio en una esquina de los mercados tradicionales de España, falta el palillo en la boca de los más viejos. No solo los alimentos se cocinan, la vida local hierve y en cada sitio que miras encuentras una instantánea para tu álbum.

Parecido, aunque destaca más por su extensión y colorido es el mercado de las especias o Cheongryangri Market. El que dicen es el mercado más grande de este tipo en Asia, destaca ante todo por los colores de sus cientos de puestos que además de especias, tienen frutas, frutos secos y en menor medida otros productos menos reconocibles (o desgraciadamente, reconocibles). Aquí podrás comprar la raíz de ginseng coreano, que tanta fama tiene y al que tantas propiedades se le atribuyen. Por si acaso estas propiedades fueran ciertas, se recomienda no probarlo en un sitio público si llevas pantalón de chándal sin calzoncillo.

Aunque sin duda el lugar típico más divertido que hemos visitado es el norebang. Es un karaoke, pero no lo llaman así porque es una palabra japonesa, y en Corea no se siente precisamente simpatía por Japón. Un poquito lo que sentimos los españoles por los franceses, pero teniendo en cuenta que a ellos les invadieron hace menos de un siglo.

El caso es que el norebang es un edificio de lofts, y en cada uno de estos apartamentos que se alquilan por horas dispones de un equipo de karaoke con una potencia y calidad increíble y adminículos de acompañamiento para los que no cantan tipo pandereta o maracas. Para que os hagáis una idea de tamaño en el nuestro llegamos a estar más de veinte personas. Aunque lo verdaderamente sorprendente es como frente al berrido karaokero español, se impuso la calidad de las interpretaciones coreanos, no ya sólo por la voz sin desafines (que también) sino por el dominio de las letras y la interpretación, coreografías incluidas. No en vano, suelen quedar aquí un día por semana, así que controlan el karaoke con la misma destreza que controlaba yo las cartas de mus en la universidad.

Bueno y llego la hora de coger el AVE coreano para ir a Gyeongju, el único medio de hacer una visita de ida y vuelta a esta ciudad sin morir en el intento. Está a 400km de Seúl, y para otro tipo de viajeros lo recomendable es pasar la noche allí, porque tiene cosas para ver durante dos días.

Llaman mucho la atención las tumbas de los reyes de la dinastía Silla, la más importante durante 1000 años hasta que llegaron los Joseon y que tenían Gyeongju como su capital. Bueno, las tumbas parecen las praderas de los Teletubbies por fuera, aunque por dentro escondían un mecanismo anti profanación no tan pueril.

Hay varios puntos de interés donde podemos ver el legado de los Silla, aunque quizás donde más construcciones juntas podemos ver es en el Gyeongju National Park. No obstante un coche os vendrá bien en esta excursión porque dos de los puntos de interés más importantes se hayan en las afueras en lo alto de una montaña: La gruta de Seokguram y el templo de Bulguksa. Donde la belleza de su enclave compite con el interés de ambos lugares. La gruta es famosa porque en su interior se encuentra una de las más conocidas estatuas de Buda de casi 4 metros de altura. Aunque la ubicación original ha sido modificada para preservar la estatua y aunque haya que contemplarla a través de un cristal, puedo decir que es uno de los sitios donde mayor espiritualidad he respirado…. Y lo dice alguien poco espiritual. No era posible tomar fotos del Buda, así que para haceros una idea recomiendo que lo busquéis en internet.

El templo Bulguksa sería un remanso de paz y tranquilidad de no ser por las tropecientas excursiones de niños coreanos que nos acompañaron en su recorrido, eran amables y simpáticos, pero un lugar que podía haber recordado como un lugar de retiro, mi mente lo asoció a los templos de las películas de Bruce Lee y esperaba que de cada esquina salieran siete mil ninjas y se pusieran a pelear entre ellos, porque la gruta del Buda me quedaba lejos para salir corriendo a rezar.

Bueno, y creo que con esto ya os habréis hecho una idea de nuestro paso por Corea del Sur. Una joya poca conocida en Asia, que desde aquí os invito a visitar, desgraciadamente para vosotros una invitación virtual…

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