Swisspiros de España (y olé) – Bendito dinero

Grüezi mitenand,

Hace algún tiempo hablaba de lo caro que es vivir en Suiza, por tanto la pregunta lógica que surge de ese post es… ¿pero se compensa con los sueldos? ¿Merece la pena?


Adivina la respuesta, ….depende, aunque en general sí. Los salarios en suiza son altos, especialmente para profesionales altamente cualificados y técnicos. Los sectores de la banca y el de la industria farmacéutica son los que más pagan de media, y por regiones Zurich es la zona con sueldos más altos (y vida más cara) mientras que en Ticino pagan menos de media pero se vive bien con menos dinero.

Más adelante hablaremos del mercado laboral en Suiza, que pese a lo que muchos digan, aquí no se atan los perros con longaniza (ni con bratwurst). En general y como resumen, Suiza es un país donde cuesta un huevo de la cara vivir pero que se compensa con unos salarios altos en comparación con casi cualquier otro país del mundo.

Un estudio muy riguroso del banco UBS compara cada cierto tipo los niveles de vida en 50 ciudades importantes del mundo. Merece la pena pasarse un rato analizando los datos (hay una edición reciente de 2012). Se miden cosas como cuántos minutos tienes que trabajar para comprar un Big Mac o un iPhone, o comparaciones ponderadas del coste de la vida en ropa, vivienda, comida…

Básicamente lo que se ve en este estudio, y en otros similares es que el nivel de vida en Suiza es uno de los más altos del mundo. En general los ingresos compensan bastante los gastos y los impuestos, aunque como siempre depende del sector profesional y del tipo de vida que lleves.

Seguiremos hablando del mercado laboral en este bendito país que ya nos ha regalado la primera nevada en Octubre.

Uf Widerluege!

Publicado por Call me Ishmael

Call me Ishmael. Some years ago - never mind how long precisely - having little or no money in my purse, and nothing particular to interest me on shore, I thought I would sail about a little and see the watery part of the world. It is a way I have of driving off the spleen, and regulating the circulation. Whenever I find myself growing grim about the mouth; whenever it is a damp, drizzly November in my soul; whenever I find myself involuntarily pausing before coffin warehouses, and bringing up the rear of every funeral I meet; and especially whenever my hypos get such an upper hand of me, that it requires a strong moral principle to prevent me from deliberately stepping into the street, and methodically knocking people's hats off - then, I account it high time to get to sea as soon as I can. This is my substitute for pistol and ball. With a philosophical flourish Cato throws himself upon his sword; I quietly take to the ship. There is nothing surprising in this. If they but knew it, almost all men in their degree, some time or other, cherish very nearly the same feelings towards the ocean with me.

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