El Rimembe del Vienne, TTT – Trucha’s Top Three


Hola compañeros,

Os escribo desde mi retiro espiritual y vacacional y dado el éxito que parecen tener los posts de series de TV intentaré traeros otra serie de estas la semana que viene, pero para hoy tengo preparado algo más refrescante (o no) y que dedico a algunos de los miembros de este post (Warning sobre todo este es para ti), hoy os traigo el top trucha de aquellos tiempos.

Y ante todo no quiero que nadie se moleste, esto no va de tendencias sexuales, simplemente trato de recoger aquellas canciones que sonaron a finales de los 80 y principios de los 90 y que sus intérpretes destacaron por su estética trucha, dicho esto desde el respeto y en cierta manera desde la admiración que le tengo a esa gente que es capaz de expresarse como es, sin importarle lo que otros puedan pensar de ellos. La homofobia existía entonces y desgraciadamente ahora, en pleno siglo XXI, sigue existiendo.

Y para empezar como número tres de nuestro top una canción, Karma Chamelon, que seguro que conocéis pero que no le poníais cara a su cantante. Bueno, pues después de ver el video de Boy George no os podréis quitar la imagen de la cabeza (por si no tuvisteis bastante). Boy George es todo un mito en la cultura gay inglesa, y además de este Karma Chameleon tiene canciones como Do you really want to hurt me? y The War song que son ultraconocidos.

El tipo/a sigue haciendo de DJ por ahí tras una serie de escándalos de drogas en los que estuvo metido, y como curiosidad, y hablando de series de TV de los 80, que sepáis que protagonizó un episodio del Equipo A. Boy George no está mal para empezar el top 3, pero seguid leyendo porque la cosa se va a ir poniendo al rojo (o al rosa) vivo…

En el número dos os traigo es una cosa menos conocida y más reciente pero que a mí me gustaba bailar (te lo juro por el chihuaua de Paris Hilton), se trata de Sin with Sebastian y su Shut Up (And Sleep With Me). El alemán este tiene una pinta que da mucho miedito, y tuvo otro single famoso que también recordaréis llamado Goden Boy en la misma línea trucho-psicodélica.

Y con el número uno, el rey (o reina) del truchismo pasado y presente, con un look más discreto pero dejando pocas dudas tenemos a Giorgios Kyriacos Panayiotou (vamos, George Michael) con Wham cantando Wake Me Up Before You Go Go. Lo cachondo es que por aquel entonces la prensa rosa le relacionaba con distintas mujeres y no fue hasta el 1998 con el famoso incidente del policía en un baño público cuando se hizo pública su homosexualidad.

Despues de ver este video, ¿de verdad alguien necesitaba una confirmación? Hablando ahora en serio, el de George Michael es un caso típico de la falta de libertad y de mente abierta de nuestra sociedad moderna, y de la que tenemos el ejemplo patrio de Jesús Vázquez. Ambos tuvieron que mantener oculta su forma de ser y sentir, sometidos a las leyes del mercado y de la imagen, y teniendo que sufrir cosas tan injustas e infamantes como el caso Arny.

Una persona declarada abiertamente gay que cae bien hasta a las abuelas, que es uno de los mejores presentadores de la tele es algo que ciertas personas no podían soportar. Pero señores, si pensaban que Jesús Vazquez tenía que ir a la cárcel que le hubieran condenado por aquel A dos milímetros escasos de tu boca

Bueno amigos, dije que era el top 3 del truchismo, pero tengo un extra bonus para vosotros, un especial que os regalo por estar ahí semana tras semana y que he sacado de la competición por estar fuera de toda categoría. Si amigos, directamente desde Ibiza, hombreras, abanicos, la fuerza, la garra, uh uh uh (hablando de truchas) son… Locomía

No hay palabras que puedan describir esto, pero mentiría si dijera que no lo he bailado cienes y cienes de veces. Es todo un clásico de ayer y hoy por el que no pasan los años, y sí, se me van las manitas en forma de abanico al oirlo. Esto ha sido todo por hoy, y espero que os haya gustado el tema locas mías, volveremos en breve con más Rimembers.

Besos para todos, guaaaaapos!

Publicado por Call me Ishmael

Call me Ishmael. Some years ago - never mind how long precisely - having little or no money in my purse, and nothing particular to interest me on shore, I thought I would sail about a little and see the watery part of the world. It is a way I have of driving off the spleen, and regulating the circulation. Whenever I find myself growing grim about the mouth; whenever it is a damp, drizzly November in my soul; whenever I find myself involuntarily pausing before coffin warehouses, and bringing up the rear of every funeral I meet; and especially whenever my hypos get such an upper hand of me, that it requires a strong moral principle to prevent me from deliberately stepping into the street, and methodically knocking people's hats off - then, I account it high time to get to sea as soon as I can. This is my substitute for pistol and ball. With a philosophical flourish Cato throws himself upon his sword; I quietly take to the ship. There is nothing surprising in this. If they but knew it, almost all men in their degree, some time or other, cherish very nearly the same feelings towards the ocean with me.

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