Apenas tengo tiempo de escribir esto, estoy acabando de hacer las maletas para salir pitando de vacaciones de Semana Santa, pero no podía irme sin despedirme, sin despedirme de Arthur C. Clarke. Me he enterado que ha muerto esta noche, y para los que durante una época de nuestra vida hemos sido lectores de literatura de ciencia ficción es una noticia muy triste.

Arthur C Clarke

Las ideas que Arthur C. Clarke puso en sus novelas han servido como base para inventos y realidades científicas de hoy en día, y junto con Isaac Asimov y Robert Heinlein lo que se llamó «Los Tres Grandes de la Ciencia Ficción», su literatura ha servido como referencia idealista a varias generaciones de científicos e ingenieros. 

Sólo hay algo que ha diferenciado lo que escribía de lo que pasa en la realidad, sus personajes en la mayoría de los casos tenían siempre nobles intenciones y el mundo en general estaba visto desde un punto de vista optimista e idealista. Cuanto más viejo soy más cuenta me doy de que esa era la auténtica ciencia ficción de sus novelas.

Descanse en paz quien junto con Asimov ha hecho que este humilde escritor de posts, cuando aún no tenía ni 15 años, se pasará horas pegado a los libros y que despertara en él el interés por la ciencia. Para aquellos que no conozcáis su obra os recomiendo «Cita con Rama», que fue la primera novela que yo leí (a parte de recomendaros la archiconocida «2001: Una Odisea en el Espacio»).

Salud y República.

Publicado por Call me Ishmael

Call me Ishmael. Some years ago - never mind how long precisely - having little or no money in my purse, and nothing particular to interest me on shore, I thought I would sail about a little and see the watery part of the world. It is a way I have of driving off the spleen, and regulating the circulation. Whenever I find myself growing grim about the mouth; whenever it is a damp, drizzly November in my soul; whenever I find myself involuntarily pausing before coffin warehouses, and bringing up the rear of every funeral I meet; and especially whenever my hypos get such an upper hand of me, that it requires a strong moral principle to prevent me from deliberately stepping into the street, and methodically knocking people's hats off - then, I account it high time to get to sea as soon as I can. This is my substitute for pistol and ball. With a philosophical flourish Cato throws himself upon his sword; I quietly take to the ship. There is nothing surprising in this. If they but knew it, almost all men in their degree, some time or other, cherish very nearly the same feelings towards the ocean with me.

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