Hola Rimembeadores,

Los rumores de que había sido fichado por otro blog que me pagaba el doble que este y los que decían que había sido vetado por DeCabo por no llevarle en mis recientes y futuros viajes son completamente falsos. Hemos vuelto y lo hacemos de una forma muy dulce, recordando las golosinas que devorábamos por aquellos tiempos.

Empezaremos con aquellas chucherías que bajo la prespectiva que te da el tiempo estoy convencido que son responsables de más de una úlcera de estómago y/o problemas gástricos. Por encima de todos están el Petazeta y el Fresquito, dos bolsitas que contienen lo que un médico del aparato digestivo podría definir como «jode-tripas».

Yo era fan del Fresquito, un polvillo de picapica ultra potente que se comía con una piruleta en forma de dedo con la propiedad de irse afilando según se chupaba, lo que la convertía en un auténtico riesgo para tu lengua. Simplemente mirad el careto que pone el pollo que aparece en el sobre, ese polvillo blanco, esos ojos de colgao, yo no digo na…

El Petazeta por su parte explotaba en tu boca, «rocas galácticas» decía la publicidad, pero fijaros como el pobre astronauta está potando planetas y estrellas. Sabor no tenía mucho, su secreto se basaba en la experiencia sensorial que te provocaba. Eran aquellas misteriosas explosiones, que no hace mucho volví a a encontrar en algún restaurante Chic de Madrid, incluido como guarnición del pollo o puesto a modo de «topping» en el café, las que nos flipaban y nos siguen flipando.

Tras mucho investigar he descubierto que el componente explosivo del tema es el Anhídrido Carbónico E-290, que suena bastante chungo la verdad. Sed conscientes de que un barril de Petazetas y una manguera juntos son un arma de destrucción masiva, así que por favor sed responsables en su uso. No sé, ya puestos podrían haber sacado al mercado chupachuses de Goma 2 o flashes de nitroglicerina ¿no?

Y ya que hemos hablado de picapicas y cosas dañinas por su composición, vamos a echarle un vistazo a otras golosinas probablemente dañinas por su formato. ¿Habéis comido alguna vez bolitas de anís metidas en un recipiente de plástico? Por el amor de Dios, aquello a parte de estar duro como el demonio dejaba siempre un polvillo sospechoso en sus paredes de PVC semitransparentes que te hacían dudar y mucho de las condiciones de envasado.

Realmente estas bolillas no sabía a nada, y por eso había que meterlas en recipientes que llamaran la atención del consumidor, como bolis, raquetas, sifones, lupas y mi preferido, el botijo. Estas boiltas de anís se compraban como muchas de estas revistas dedicadas al público femenino que regalan chanclas, bolsos, bufandas y demás y que se compran por el regalo (que nunca llegarás a usar) y no por la revista en sí. Vamos, yo creo que estas bolitas de anís sólo le gustaban al ratón de Susanita (¿qué? os pensábais que hoy no calzaba un vídeo ¿eh?):

Pelín grimoso el vídeo la verdad, pero es lo que hay. Lo gracioso es que después de hablaros de esto y a pesar de lo que he escrito se me ha antojado un fresquito. Creo que todavía los venden, pero no sé cómo va a aguantar mi estómago. La semana que viene os cuento, tengo muchas más golosinas por aquí anotadas, junto con los pastelitos, los helados y demás, pero ya será en el próximo Rimembe del Vienne. Stay tuned!

Saludos Rimebeadores!

Publicado por Call me Ishmael

Call me Ishmael. Some years ago - never mind how long precisely - having little or no money in my purse, and nothing particular to interest me on shore, I thought I would sail about a little and see the watery part of the world. It is a way I have of driving off the spleen, and regulating the circulation. Whenever I find myself growing grim about the mouth; whenever it is a damp, drizzly November in my soul; whenever I find myself involuntarily pausing before coffin warehouses, and bringing up the rear of every funeral I meet; and especially whenever my hypos get such an upper hand of me, that it requires a strong moral principle to prevent me from deliberately stepping into the street, and methodically knocking people's hats off - then, I account it high time to get to sea as soon as I can. This is my substitute for pistol and ball. With a philosophical flourish Cato throws himself upon his sword; I quietly take to the ship. There is nothing surprising in this. If they but knew it, almost all men in their degree, some time or other, cherish very nearly the same feelings towards the ocean with me.

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8 comentarios

  1. Buenísimos los fresquitos, de mis favoritos, de echo me han entrado ganas también de comerme uno… qué rico! y os acordáis de los aspitos?? y del maíz inflado?? ñam ñam. En cuanto a las petazetas, nunca fui capaz de meterme todas en la boca, era demasiado heavy para mí… jeje

    PD: te voy a dar yo a tí Ishmael….

  2. Yo era más de las Picolandia o los Escalofrío. Y los chupa-chus de Kojack, los mejores. Aunque no se sería justo culparles a ellos de mi hernia de hiato, obviando la influencia del Sr. Eristof

    Mi cariño también desde aquí a los «Tarzanitos». Una especie de nubes chocolateadas de mi epoca, que desaparecieron del mercado, cuando su nombre fue utilizado comumente para denominar los restos (de m*****)que se quedan adheridos a los pelos del culo.

  3. Yo recuerdo los mismos picapica que el Fresquito pero que se vendian en unos tubitos de plastico. Al principio bien, pero a medida que ibas chupando, los polvos picapica se pegaban a la boca del tubito por la saliva que quedaba y se hacia una pasta que lo taponaba. A cortar y a volver a empezar jj

  4. Yo, bueno mi pobre madre, tuvo una experiencia fatal con las bolitas de anís. Digo mi madre porque aunque yo fui la protagonista de la peripecia es ella la que se acuerda. Bueno, yo tenia un botito de esos o un botijillo o una botella, no se tenía un bote con bolitas de anís, y un buen día me dió por abrirlo y hacer cosas con las bolitas, cosas como comermelas o introducirlas en mi nariz. Parece que no hablaba mucho todavía y que era bastante pequeña, mi madre me encontró rodeada de bolitas de anís, y me preguntó ¿qué has hecho con las bolitas? a lo que yo respondí llevando mi dedo a la nariz… Es decir, me había metido una bolita en la nariz. Mi madre se chinó mucho y según ella era cierto y se notaba la bolita en la nariz.
    Me llevó al médico de urgencias y el buen señor dijo: No se preocupe señora, si se ha metido una bolita no pasa nada, eso se deshace!!!

    En fin… que bonita historia de bolitas de anís…

  5. Ay ay, que desagradable… Siempre y cuando me dejan… Tengo un pasado oculto muy gris. Algún día contare algunas peripecias de otros integrantes de la familia… jejeje

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