Hola mis queridos rimembeadores y… ¡Feliz año 2010!

Aprovechando este acontecimiento histórico a escala planetaria en el que se juntan un año nuevo, un viernes y un rato con tiempo para escribir, me gustaría hacer un rimembe con una reflexión sobre como poco a poco el cambio de año va perdiendo importancia. Porque al principio no eres muy consciente de eso de que hay un año nuevo, está lo de la Navidades y demás pero el hecho en sí de cambiar de año no es importante para ti, hasta que empiezas a ir al cole y entonces todo empieza a ser distinto.

boligrafo_10_colores1

Llegabas al cole, abrías la mochila, apartabas las plantillas del mapa de España con sus ríos y montañas para hacerte con el estuche Pelikan de dos pisos que te habían echado los Reyes, con sus muchos botones que abrían el sacapuntas, la cajita de la goma y demás compartimentos inútiles, rebuscabas hasta encontrar entre un cerro de rotus Carioca y plastidecores el boli de cuatro o diez colores indispensable en clase por aquel entonces.

El de diez en algunos casos venía con la tinta perfumada de forma supuestamente acorde con el color seleccionado (de hecho el marrón olía a caca) y la gente gastaba el verde y el morado rayando en la última hoja porque eran los que mejor olían. Pero tú pulsabas el botón del azul del boli (entonces todo tenía botones, no sé por qué se queja la gente ahora), y escribías en el margen superior derecho de tu cuaderno Centauro o Guerrero la fecha con el nuevo año.

estuche pelikan

Era un momento extraño, cambiabas de año pero no de curso, para mí eso no tenía mucho sentido, y más cuando por aquel entonces un curso más o menos de verdad importaba. Un amigo mío cumplía los años el 27 de Diciembre, con lo que era sólo unos días mayor que otros compañeros, pero claro, estaba en el siguiente curso, y eso le hacía pertenecer al selecto club de «los mayores» que entre otras cosas, daba derecho a utilizar el campo de fútbol en modo preferente cuando se jugaban varios partidos a la vez en el mismo terreno.

Mientras eres pequeño el paso de un año acarreaba cambios, significaba pasar de los alevines al equipo de infantiles, que en vez de tener un profe para todo tienes uno para cada asignatura, que te dejaran bajar a la calle hasta las 10 y media, significaba el empezar el instituto, que te empezaran a dejar entrar en las discotecas, ir a la universidad, el mítico año 2000…

mapa_esp

Y si lo pensáis, poco a poco el ritmo de los cambios decrece, cada año es más parecido al anterior y muchos tenemos que hacer cuentas para saber qué edad tenemos. Eso con 10 años nunca me hubiera pasado, os lo aseguro. Dicen que cuando tienes hijos vuelves a recuperar ese ritmo anual, yo por ahora pienso menos en los años y más en los momentos, y es por eso que me encanta recordar algunos de ellos con vosotros rimembeadores.

Así que permitidme que os mande mis saludos, mi intención de seguir en el nuevo año con más rimembers (siempre que el tiempo me lo permita) y mi deseo de que disfrutéis del 2010 y de cada uno de sus momentos.

Saludos rimembeadores!

Publicado por Call me Ishmael

Call me Ishmael. Some years ago - never mind how long precisely - having little or no money in my purse, and nothing particular to interest me on shore, I thought I would sail about a little and see the watery part of the world. It is a way I have of driving off the spleen, and regulating the circulation. Whenever I find myself growing grim about the mouth; whenever it is a damp, drizzly November in my soul; whenever I find myself involuntarily pausing before coffin warehouses, and bringing up the rear of every funeral I meet; and especially whenever my hypos get such an upper hand of me, that it requires a strong moral principle to prevent me from deliberately stepping into the street, and methodically knocking people's hats off - then, I account it high time to get to sea as soon as I can. This is my substitute for pistol and ball. With a philosophical flourish Cato throws himself upon his sword; I quietly take to the ship. There is nothing surprising in this. If they but knew it, almost all men in their degree, some time or other, cherish very nearly the same feelings towards the ocean with me.

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