Es difícil encontrar algo que te arruine esa mañana de domingo situada estratégicamente en medio de un puente. Con todo el tiempo del día por delante, con un ayer y con un mañana libre de preocupaciones del trabajo, con tu cuerpo lo suficientemente descansado gracias a las horas de sueño acumuladas. Felicidad envasada al vacío compartiendo sofá contigo y con el mando a distancia.

Desgraciadamente, el enemigo está al acecho, está en tu casa. Capaz de hacerte sudar, capaz de ponerte de mal humor, capaz de infiltrar aire putrefacto en tu felicidad envasada al vacío. El enemigo se llama bricolaje y ha venido a inaugurar una nueva sección: cosas que odio con toda mi alma.

Y es que, sin duda, lo mío no es Bricomanía. Es manía al bricolaje.

es satán

Odio el bricolaje en cada una de las fases de su vida: nacimiento, vida y muerte.

Nace en lugares que pueden tener nombre de mago y bailarín de Fama a la vez, donde las cosas tienen denominaciones que desconoces, donde los dependientes son un bien escaso, y donde el chaval aquel que suspendió tercero de EGB porque no sabía dividir con decimales puede ahora hacerte sentir el más gilipollas de la clase, subido en su pedestal de experto en alcayatas con el mallote verde de mejor empleado del mes.

Nace en lugares como IKEA, que disfrazado como tienda de muebles de diseño nórdico sirve de señuelo para las novias con el síndrome del nido vacío, que te arrastran hasta allí con la excusa de construir un hogar. Pero no nos engañemos, IKEA no es una tienda de muebles, es un islote rodeado por precipicios de bricolaje en los que acabarás cayendo sin remisión.
En IKEA es difícil hasta encontrar aparcamiento… que yo creo que esto es como la prueba de iniciación…Si eres capaz de aparcar, serás luego capaz de meter en tu coche los listones de la torre de CDs Benno , aunque eso suponga llevar tu novia en su asiento de copiloto como si fuera en la caja de sables de un mago.

Pero bueno no nos quedemos en el nacimiento. Vayamos a la vida. Vayamos a ese domingo arruinado por culpa de un tapón que no funciona, un cuadro que hay que colgar o una librería que montar.
Lo primero… ¿dónde están las asociaciones feministas cuando se las necesita?. ¿Por qué por ser hombre debo saber manejar un martillo y un taladro? ¿Por qué me miran mal si llamo a un electricista para cambiar una bombilla? Es posible que mis antepasados se construyeran sus armas de caza con las manos… pero cualquier rastro genético de aquello ha ido desapareciendo de los cromosomas de mi extirpe. Por eso los que odiamos el bricolaje no tenemos familiares co-sanguíneos que nos ayuden. Por eso recurrimos al “cuñao”…. Si está disponible.

Y si no está, estás jodido. Esa tarea sencilla que te encarga tu novia no es nunca sencilla. Es difícil explicar como puede uno acabar enyesando y pintando una pared, cuando iba a colgar un cuadro… pero ocurre. Si algo que odio desde lo más profundo de mi ser en relación al bricolaje es que nunca nada es sencillo. Enigmas sin respuesta perfecta… como las preguntas de tu chica cuando sale de un probador del Corte Inglés… ( Vete a mirar ropa de deporte o CDs… pero nunca estés allí para cuando ella te pregunte… “¿qué tal me queda?”)

arte o bricolaje

En un domingo de bricolaje alguien va a salir herido. O tú casa o tú. Y si eres tú en el mejor de los casos será un herida física como un dedo amputado, porque hay secuelas psicológicas que nunca podrás superar tan fácilmente. Que tu novia taladre mejor que tú, es algo que tus amigos no dejaran que pase desapercibido en ninguna de vuestras futuras reuniones.

Y vamos con la muerte en el bricolaje… aquí también se sufre. Y como me quiero extender más, si queréis saber porque cuando el bricolaje se acaba la cosa no mejora poner en Google “tarifas de fontaneros, albañiles y electricistas”.

portada ciencia ficción

El bricolaje. Lo odio con toda mi alma.

¿Y tú? ¿Qué odias con toda tu alma?

Publicado por Chuscurro

Me gusta el humor y si es surrealista, mucho mejor. De pequeño soñaba con ser albondiguero, pero como los oficios tan especializados tienen poca salida en época de crisis, me tengo que conformar con ser bloguero con gorro de cocinero. Sígueme @chuscurro

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5 comentarios

  1. A mi tampoco es que me guste demasiado ponerme a montar muebles o en épocas pasadas hacer manualidades,pero paradójicamente me encantaba «Bricomanía». Yo creo que era por lo fácil que parecía todo y por lo bonito que quedaba.

    …hoy vamos a construir un rascacielos! Es muy fácil…

  2. Pues yo soy chica y ni tengo novio, marido ni padre ni cuñao, ni ningún otro ser del género masculino, experto y disponible en bricolaje, y me da verguenza llamar al vecino que le tengo explotao y en nada empezará a pedirme un salario. Vivo con mi madre y ella nunca es de ayuda en estos menesteres así que aquí la que acaba pringando siempre soy yo. Apechugo como puedo y lo acabo sacando, sola, pero no lo disfruto en absoluto, lo hago porque alguien tiene que hacerlo y no se va a instalar por arte de magia, véase la última tecnología más sofisticada desarrollada del mercado que IKEA o Leroy Merlín aún no han puesto en práctica en eso que en sus manuales de instrucciones die «instalación sencilla» (ojalá…). No puedo, es superior a mí, me entra una rabia irracional tremenda sólo de pensar «hay que poner las cortinas», porque francamente, ¿quién porras inventó las cortinas? En Amsterdam viven sin ellas y tan felices. Hoy va a morir alguien, o algo, no lo sé, pero como no hay nadie más que me ayude o lo haga por mí, pues aquí estoy, ni feministas ni porras, que a mi eso de que tenga que hacerlo un hombre por ser hombre me parece una chorrada si aquí todos valemos para lo mismo, pero oye… me supera… instalación sencilla dice el papelito, el que lo escribió no lo intentó jamás.

    Bueno pues ya me he desahogado, me alegra que haya hombres con el mismo problema para que se rompa el tópico al menos…

    1. Jajaja, Ester, está claro que tú también odias el bricolaje. Yo desde que he descubierto que el seguro del hogar tiene incluidas 3 horas de chapuzas al año… ni cuelgo cuadros ni monto muebles de IKEA ya :)

    2. :O!!!! qué seguro es ese???? El de mi casa también tiene un chapuzas pero sólo me sirve para cosas que cubre el seguro y se puedan arreglar en vez de reemplazar (… ) jajajaj al menos te has reído un rato, aunque tu post inicial tuvera sus años!

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