Los datos arrojados (de mala manera) por las últimas encuestas sobre hábitos electorales de los españoles son devastadores. Al parecer la jornada de reflexión, es junto con el día sin coches, el día sin electricidad, y la jornada del amor libre la que menos obedece a su nombre.

Tal y como algunos sospechábamos la mayoría de la gente finge reflexionar pero en realidad están pensando en sus cosas o, en algunos casos, simplemente embobados. Además se ha buscado en registros y hemerotecas, y se ha confirmado que Francisco Cabrero Vela, de Palencia, en las elecciones del año 1996, es el único español conocido que no sólo reflexionó en la jornada de reflexión sino que además cambio la intención de su voto… para luego elegir a Aznar, tiene cojones.

Otros datos que hemos conocido gracias a estas encuestas de hábitos electorales no son menos sorprendentes:

Al parecer el 99% de los españoles en vez de leer el programa de los partidos prefieren esperar a que se haga la película.

El 90% ha contraído su ideología política por herencia genética. El 10% restante por trasmisión sexual.

El 93% sólo acude a un mitin si le llevan y le dan un bocata de jamón.

El 97% sólo sabe justificar su voto a gritos, y el 99% de los argumentos que esgrimen son emocionales, subjetivos y rebatibles.

El 80% sólo cambiaría de intención de voto si una banda de albano kosovares se lo pide por favor.

Y además los hombres miran con más atención los discursos de las políticas para ver si las botan… las tetas.

Que ustedes lo voten bien… yo me voy a hacer como que reflexiono.

Publicado por Chuscurro

Me gusta el humor y si es surrealista, mucho mejor. De pequeño soñaba con ser albondiguero, pero como los oficios tan especializados tienen poca salida en época de crisis, me tengo que conformar con ser bloguero con gorro de cocinero. Sígueme @chuscurro

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