En algunas ocasiones, algunas o muchas según se mire, a los castellanos se nos acusa de ser poco reivindicativos con lo nuestro, ya sea nuestro patrimonio, nuestra tradición oral o escrita o nuestras fiestas. Pero sin embargo, no hay nada mas español que un castellano ¿no?. Bromas a parte, el 23 de abril se celebra la fiesta de la Comunidad de Castilla y León, y los castellanos y leoneses nos reunimos en la estupenda campa de Villalar a tomar nuestros Riberas, comer un poquito de carne de morucha y echar unos bailes de confraternización regional.

¿Qué conmemoramos el 23 de abril? Conmemoramos un hecho histórico que se remonta a las primeras décadas siglo XVI, siglo que me apasiona, como algunos sabéis, y los hechos fueron tal cual los cuento:
Hacia octubre de 1520 Castilla pertenecía a la corona del Emperador Carlos V, era la parte del Imperio heredada gracias a su madre Juana y a su abuela Isabel, reina Católica.

De su abuelo materno, Fernando el Católico había heredado Aragón, Nápoles, etc, y por parte paterna, su abuelo Maximiliano I le había cedido los terrenos del norte de Europa, Flandes. Decía que en ese frío octubre de 1520 se produjo una sublevación en varias ciudades castellanas en contra del Emperador Carlos y a favor de su madre, la reina Juana. Este enfrentamiento entre las ciudades y el Emperador va a tener como consecuencia la llamada Guerra de las Comunidades.

Entre los “rebeldes” se encontraban una serie de hombres dirigidos por tres cabezas visibles Juan Padilla, Juan Bravo y Francisco Maldonado. Por cierto, un apunte histórico artístico sobre Maldonado, Francisco Maldonado era salmantino de los Maldonado de toda la vida, una de las principales familias salmantinas de finales del siglo XV, encontramos vestigios de su riqueza socioeconómica y cultural en los edificios que les pertenecieron como la Casa de las Conchas o la Casa de Diego Maldonado, esta ya del inicio del siglo XVI, situada en la Plaza de San Benito y todavía hoy se puede contemplar una bellísima fachada con los escudos familiares, obra del cantero Juan de Álava.

Estos tres “comuneros” se levantaron en armas contra la germanización – si existe esa palabra – de la Corona española, acusaban a Carlos de ser poco “castellano” y entendían como legítima reina y legítima heredera a su madre, doña Juana. Sin embargo, los “comuneros” no contaron con buena suerte en sus pretensiones, la primera derrota de los sublevados comuneros se produjo en diciembre de 1520, aunque consiguieron resistir hasta la gran derrota sufrida el 23 de abril de 1521. Los tres “comuneros” fueron ajusticiados y decapitados en la Plaza Mayor de Villalar, desde entonces llamada Villalar de los Comuneros en honor a los tres personajes.

Debió ser una batalla cruenta en la que algunas fuentes hablan incluso de casi un millar de comuneros abatidos por los ejércitos imperiales de Carlos, un ejército más numeroso, mejor organizado y con mejor manejo de las armas. La historia cuenta que antes de morir Juan Padilla le dijo sus últimas palabras a Juan Bravo en la plaza de Villalar: “Señor Bravo, ayer era día de pelear como caballero, hoy es día de morir como cristiano”.

La conmemoración de la fiesta castellana se remonta a unos treinta años. En aquellos primeros años de celebración la fiesta era considerada incluso un acto de rebeldía, hoy todos los partidos políticos e incluso algunos apoliticos se juntan en la campa. Yo hace ya varios años que visito Villalar en este día, este año sin embargo no podré asistir a la Fiesta del nacionalismo castellano.
Villalar es actualmente un municipio muy pequeño, que se sitúa en la provincia de Valladolid a unos 45 kilómetros de la capital, muy cerca de la emblemática ciudad de Tordesillas, donde la reina Juana I de Castilla (ver post anterior) vivió su reclusión en el actual Monasterio de Santa Clara, que por cierto goza de unas bellas pinturas murales y una buena colección de pintura y escultura en su museo conventual. Aunque es pequeño decía, el 23 de abril es tal la aglomeración de gente que el pueblo se ve desbordado por la afluencia de incluso 15.000 personas.

Feliz día de Castilla!!

Publicado por Paloma Lucas

Optimista por defecto, nunca tengo tiempo suficiente para dedicarlo a hacer todo lo que me encanta: escribir, cocinar, viajar, leer, coser... Y todo esto lo escribo en www.unblogdepalo.com. No consigo aburrirme, aunque si tengo que hacerlo me gusta pasar un rato aburrido en una tumbona del Caribe con un cocoloco en la mano.

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3 comentarios

  1. Me alegro de que hayas escrito sobre este tema Bird, pues tenia pensado escribir yo algo contando la historia pero al final por falta de tiempo no he podido. Pero me gustaría puntualizar algo, y es que lamento que la fiesta de TODOS los castellanos y leoneses sea en realidad la fiesta de unos cuantos. Por desgracia no se trata de una fiesta plural, en la que cada uno pueda expresar lo que piensa en libertad, sino una fiesta (como tu misma has dicho) de nacionalistas castellanos, algo que me parece tremendamente absurdo por que por definición, como tu misma has dicho, no hay nada mas español que un castellano leonés. En gran medida, en esta fiesta, quien no esta de acuerdo con una Castilla libre e independiente (me parto de risa solo de verlo escrito), la separación de lo que era el reino de León de lo que era Castilla o anacronismos similares como proclaman partidos como Tierra Comunera, por ejemplo, no tienen sitio. Esto hace que dicha fiesta se convierta en una fiesta minoritaria con la que la mayoría de los castellanos y leoneses no se sienten identificados, al menos yo en lo que eso no cambie. Y que conste que el hecho de que no me sienta identificado con una fiesta nacionalista castellana (me sigo partiendo) no quiere decir que no me sienta castellano. Afortunadamente ese tipo de fiesta y ser castellano son 2 cosas muy diferentes.

    La fiesta que a mi me gustaría seria una fiesta en la que se dejara de lado la reivindicación política, en la que todos los castellanos se sintieran a gusto independientemente de su ideario y en la que no se apedreara al presidente de la comunidad por pertenecer a un partido que quienes allí acuden en su mayoría consideran fascista, como ocurrió hace 2 años si la memoria no me falla, cuando Juan Vicente Herrera acudió a Villalar por estas fechas.

    Esta no debería ser una fiesta privada como lo es ahora, privada además de una minoría, sino una fiesta para el disfrute de todo castellano y leonés y venido de fuera, como deberían ser todas las fiestas, para pasarlo bien y no para discriminar.

    ¡Feliz dia de Castilla y León!

  2. Quedémonos con que es el día de los Castellanos!! y celebrémoslo como tal, aunque en Madrid no entienden de estas cosas y hoy me han hecho ir a currar… madrileños… :-D

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