En estos días en los que vemos por la TV los encierros de San Fermín que tanto le gustaban a Hemingway, es posible que mucha gente crea que siempre ha ocurrido que los toros que saltan al recorrido de un encierro han sido traídos hasta los corrales de los que salen con camiones para después ser soltados como lo hacen hoy en Pamplona, sin darse cuenta que los encierros son una consecuencia de la lidia. Asumiendo que esto no siempre ha sido así ¿Por qué existen los encierros?

Lo que hoy se conoce como encierro no es más que la consecuencia lógica del traslado de los toros que van a ser lidiados desde la finca a la localidad en fiestas. Antiguamente no había camiones en los que transportarlos como ocurre hoy día, por ese motivo eran los vaqueros de las fincas montados a caballo o las gentes de la localidad que compraba dichos toros quienes los trasladaban desde estas hasta el lugar en que iban a ser lidiados. De este modo, cuando se aproximaban a las calles, la gente que un principio sólo miraba, empezó a correr delante de los toros.

Con el paso del tiempo y el avance de la técnica, aparecieron los camiones destinados a transportar ganado, de modo que se hacia inútil el traslado de las reses a caballo, pero la tradición estaba tan arraigada que se optó por: bien soltar dichos toros desde el camión que los transporta por una determinada calle del pueblo, bien soltar el ganado en corrales construidos a tal efecto para después abrir dicho corral y propiciar el encierro como lo conocemos hoy en Pamplona.

A Pamplona acuden estos días miles de personas, pero no solo de Pamplona vive el hombre. Para quienes sientan curiosidad por este tipo de actos sociales o simplemente quieran conocer alguno pasando un fin de semana en un pueblo en fiestas conociendo el lugar, las costumbres y la gastronomía de la zona, dejo una relación de lugares que por su idiosincrasia resultan especialmente interesantes, tanto para el que participa como para el aficionado que va a ver, conocer y disfrutar con la gente del lugar:

San Felices de los Gallegos (Salamanca): Para mi tienen, quizá, las mejores fiestas que conozco. Fronterizo con Portugal, este pequeño pueblo medieval se caracteriza por calles estrechas y un castillo desde el que se domina una basta extensión de terreno. En este enclave y en una plaza digna de ver construida, todavía hoy, con carros de labranza a los que se sube la gente, se desarrollan encierros y capeas el segundo fin de semana de mayo, en el que se celebra El Noveno, curiosa fiesta, nombrada de interés turístico Regional, que explicaré mas adelante, pues merece articulo a parte.

Fuentesaúco (Zamora): El primer fin de semana de julio tienen lugar en este pueblo zamorano los famosos “espantes”.

Aldeadávila de la Ribera (Salamanca): A finales de agosto y en pleno corazón de Los Arribes del Duero, se desarrollan los encierros de este pueblo cuya peculiaridad es que el prado desde el que salen los toros ese relativamente alejado del pueblo, de modo que, llevados a caballo, es posible ir andando delante de la manada sin mas peligro que el de una arrancada inesperada.

Villavieja de Yeltes (Salamanca): Tanto por sus fiestas como por el carácter de la gente, Villavieja es uno de los pueblos más acogedores, con mejores y mejor organizadas fiestas de la provincia de Salamanca.

Madrigal de las Altas Torres (Ávila): Ocurre con frecuencia que en los encierros a caballo, quienes participan a pie no tiene lugar, pues es mas peligroso que te pise o te lleve un caballo por delante que el propio toro. Sin embargo, en el pueblo natal de Isabel la Católica donde los encierros tienen lugar a caballo, estos tienen la delicadeza de no entrar en el pueblo, de modo que cualquiera puede disfrutar de la fiesta, tanto quienes van a caballo (hasta la entrada del pueblo) como quienes participan sin el (dentro del pueblo).

A parte de estos lugares, me gustaría, pero no puedo recomendar los antiguos y famosos encierros del Carnaval de Toro de Ciudad Rodrigo (Salamanca), lugar en el que, quizá por estar enclavado en pleno Campo Charro, sus famosos Carnavales giran en torno al toro bravo con un fin de semana repleto de eventos, tanto para aficionados como para corredores y recortadores, entre los que se destacan encierros, corridas, capeas etc. Este pueblo, al que tengo gran cariño, ya no merece mención especial en el plano taurino-festivo. Ha dejado de merecerlo en estos últimos años. Como ocurre en otros muchos pueblos, prima el que la gente acuda a los bares de pinchos sobre la fiesta, de modo que para conseguir que los toros entren rápidamente en la plaza y la gente se vaya a los bares, se están adoptando lamentables medidas como estrechar y modificar el recorrido del encierro o suministrar tranquilizantes a las reses para evitar que tengan peligro. Medidas ambas que contribuyen a matar la gallina de los huevos de oro. Por este motivo, el famoso Carnaval del Toro de Ciudad Rodrigo bien podría llamarse Carnaval de Hostelero y el negocio de Ciudad Rodrigo. Cuando esto cambie, lo haré saber. Espero que sea pronto.

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5 comentarios

  1. Muy bueno Stackhouse, cómo se nota que te gustan mucho los toros eh? De todas formas, se me hace raro no oirte nombrar a Villarino de los Aires… me parece muy mal!

  2. Uhmm… es que Villarino en el aspecto taurino no es que destaque precisamente. Lo hace en otras cosas pero no en la organizacion de las fiestas. Aunque claro, algunos eso no lo saben por que como estan durmiendo o_O :D

  3. jajaja, y no lo dices por nada no? qué conste que todos los años lo intento… pero esque después de toda la noche despierto, hay que tener mucha moral para ver un encierro 10 segundos y volverse a la cama, por el camino del cementerio, con un calor del demonio……. sólo de pensarlo me cansa… ;-)

  4. jeje si, se a que te refieres. Con toda «la caló» y la de la noche anterior (me refiero al sueño…) subir esa cuesta tiene su cosa, por eso te he proporcioné cama, pero ni con esas jj

  5. Existen los encierron porque hay gente desagradable y amoral. La practica de hacer daño a los animales para la diversion de unos cuantos es bastante triste y deprimente.

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