Como ser buenosNick Hornby es el autor de la genial novela “Alta Fidelidad”, que a muchos de vosotros os sonará por la también estupenda película homónima de Stephen Frears cuya banda sonora es una de mis favoritas y merecería un artículo aparte. Después de leerla me quedé con ganas de conocer un poco más a este autor, así que cuando cayó en mis manos “Cómo ser buenos”, la cogí con muchas ganas y, afortunadamente, mis expectativas se cumplieron, aunque las dos historias no tengan nada que ver.

Antes de entrar de lleno en comentar el libro, dejadme que divague un ratito sobre uno de los temas centrales de la novela. En estos tiempos individualistas que corren, periódicamente nos hacemos el propósito de ser mejores personas, sobre todo ahora a principios de año. Cada vez que leemos un periódico, vemos un telediario o escuchamos la radio, somos testigos de lo mal que está el mundo y lo desastroso que es todo. La tele y los medios nos muestran de manera incesante las desgracias ajenas y algunas veces, aunque no siempre, dejan mella en nuestros corazoncitos y consiguen conmovernos por unos instantes.
Alta Fidelidad
Si la conmoción es grande, incluso nos proponemos seriamente llevar a cabo uno de estos propósitos de año nuevo; ya sea hacernos socios de una ONG, ir a visitar más a menudo a ese familiar enfermo, o en momentos de auténtica enajenación, incluso mandar el trabajo a hacer puñetas e irnos con lo puesto a colaborar en alguna causa perdida en Sudamérica. Estos arrebatos suelen durarnos más o menos hasta que nos entran ganas de merendar, o hasta que alguien inicia una conversación totalmente diferente sobre otro tema.

Sin embargo, ¿qué pasaría si un buen día decidiésemos sin más y con todas las consecuencias, ser buenos? ¿completamente buenos? Pues que nos daríamos cuenta de que no sólo no es nada fácil, sino que no tenemos muy claro de lo que significa, en esencia, ser buena persona.

David, el protagonista de esta certera e hilarante historia, es un tipo gruñón, antipático y cascarrabias que escribe una columna en un periódico local llamada: “El hombre más airado de Holloway” en la que despotrica día sí y día también sobre todas las cosas que le parece que están mal hechas en su ídilica ciudad y en el mundo en general. Vamos, que es la típica persona que siempre se queja de todo y que empieza todas sus frases con un “Es una vergüenza, no hay derecho…” A mí ya sólo el título de la columna me parece genial.

Su mujer Katie, está aburrida e insatisfecha con su matrimonio y, resuelta a pedirle el divorcio, acaba siéndole infiel con un desconocido. Poco después, decide confesarle la infidelidad a su marido, arrepentida y temerosa de su reacción, pues si David siempre está irritado por algo, esta noticia a buen seguro no le va a alegrar el día. Sin embargo, contra todo pronóstico, David no reacciona, sino que desaparece durante un par de días y regresa convertido al “Buenismo” absoluto.

Katie se teme lo peor cuando al volver a casa, David empieza a comportarse de manera afable y conciliadora, sonriendo todo el rato. Y no le falta razón a la pobre, ya que no tardará en descubrir que el cambio de David es más profundo de lo que parece; y así, le da por regalar los juguetes de sus hijos a los desamparados, habla de donar todo su dinero a los pobres y como guinda quiere invitar a un indigente a vivir a su casa, al más puro estilo franquista de “siente a un pobre en su mesa”.

En resumen, le da por hacer realidad todas esas acciones que nos suenan a “bueno” a priori pero que nunca hemos llevado a la práctica hasta sus últimas consecuencias, con lo cual mete a su familia en una serie de situaciones totalmente absurdas y cómicas. Al igual que Katie, que va narrando la novela en primera persona, los lectores vamos descubriendo que eso de ser bueno, así en abstracto no es tan bonito ni tan sencillo como parece, y que una vez metidos en harina, las líneas que separan “el bien” y “el mal” están bastante más difusas que en los cómics de superhéroes. ¡Feliz lectura!

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5 comentarios

  1. El único problema, además de la ironía que destila todo el libro (y en general todos y cada uno de los libros de Nick Fornby) es quedarnos en ella y saltar a la hipocresía y a la creencia de que no vale para nada lo que hagamos ya que «no vamos a cambiar el mundo». El mundo no se cambia con un gesto, pero sí tú mundo y poquito a poquito.

    En cualquier caso, si además de ser buenos lo que prentendemos es tener la felicidades absoluta, que debería ser la consecuencia más lógica, tendremos que detenernos en otros libros…pero esa es otra historia, u otro post.

  2. ¿Estás segura que es un libro sobre ser buenos? yo lo llamaría como echar a tu mujer de la manera más original.. ;-) que grande Alta fidelidad…

  3. Jo, Turu, casi me sale la lagrimita al ver tu comentario, snifff; yo también te echo de menos. Me alegro que te haya gustado :)

    Dwarning, muy buena la interpretación, no lo había pensado así, pero ahora que lo mencionas, jaja, qué maquiavélico. Eso sí, le sale caro al hombre…

  4. Pues ni he visto la película (a pesar de haber oído siempre buenas críticas de ella) y ni he leído el libro. Los apunto a mi ya larga lista de pendientes, con puestos privilegiados.

    No os pongáis melancólicas que al final la liamos :-)

    Tengo curiosidad de saber más sobre “El hombre más airado de Holloway”, a veces uno tiene ese faceta gruñona de despotricar un poco de todo.

    En cualquier caso, todas grandísimas recomendaciones, vaderkapp!

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