El Rimembe del Vienne, Right Said Fred vayan a la sala de urgencias por favor

Hola Rimembeadores,

Decabo se acaba de rendir conmigo por la mala leche que se me ha puesto, y me ha regalado un truño de canción que me ha dejado mucho peor. En fin, la manera de combatir esto es hacer un rimember de emergencia con un grupo que da buen rollito y que me descubrió mi antiguo compañero de curro, los Right Said Fred.

Vale, el vídeo es bastante gayer, pero la canción da buenas vibraciones y mola, ¿qué pasa?. De estos tíos seguro que conocéis más esta otra canción I’m too sexy, que ha sido reeditada en el 2007, y de esta versión es de la que os pongo el vídeo, muy flojito, pero la canción es un clasicazo del 91 super cachondo y con un poco de mala uva que no os podéis perder.

Estos dos calvetes son los hermanos Fairbrass, dos londinenses que en el 89 montaron el grupo Right Said Fred, nombre sacado de una canción del 62 de Bernard Cribbins. Las canciones (pocas) que tienen están diseñadas para ser cantadas a voces por ingleses con copas o cervezas de más, y como podéis oír cumplen perfectamente su intención. El último vídeo que os pongo es menos conocido, Deeply Dippy, pero también llegó a número 1 en UK en 1992.

Pues nada Decabo, quédate tranquilo que poniendo esta música se me pasa. Fijaros en el último vídeo, en la esquina superior derecha pone «So awful but we love it», «tan feo pero nos encanta», eso es exactamente de lo que va el rimembe de hoy, no puedo estar muy orgulloso de los Right Said Fred, pero me gustan :)

Saludos rimembeadores!

Publicado por Call me Ishmael

Call me Ishmael. Some years ago - never mind how long precisely - having little or no money in my purse, and nothing particular to interest me on shore, I thought I would sail about a little and see the watery part of the world. It is a way I have of driving off the spleen, and regulating the circulation. Whenever I find myself growing grim about the mouth; whenever it is a damp, drizzly November in my soul; whenever I find myself involuntarily pausing before coffin warehouses, and bringing up the rear of every funeral I meet; and especially whenever my hypos get such an upper hand of me, that it requires a strong moral principle to prevent me from deliberately stepping into the street, and methodically knocking people's hats off - then, I account it high time to get to sea as soon as I can. This is my substitute for pistol and ball. With a philosophical flourish Cato throws himself upon his sword; I quietly take to the ship. There is nothing surprising in this. If they but knew it, almost all men in their degree, some time or other, cherish very nearly the same feelings towards the ocean with me.

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