Hola rimembeadores,

No sé si os habéis enterado pero viene el Papa a Madrid. Hace un tiempo, en el 90, hubo una cantante que se hizo famosa por 3 cosas: por ir rapada como una bola de billar, por romper una foto del Papa y por una canción escrita por Prince, Nothing Compares to You. Como habréis adivinado todos aquellos que tengáis más de 30 años (bueno y los que hayáis leído el título del post, claro) os hablo de Sinead O’Connor.

Y es que al final esto de meterse con los Papas puede que pase factura. He visto recientemente unas fotos de su estado actual y la verdad es que da más miedo que el mismísimo Ratzinger (vaya, ahora soy yo el que se mete con un Papa). Y no sólo es que la mujer esté un poquito difícil de mirar comparada con lo guapa que era antes, sino que además la pobre señora tiene un trastorno bipolar grave, ha sufrido varios matrimonios fallidos y algún intento de suicidio, fallido también como es lógico.

En fin, por lo menos parece que en sus últimas apariciones ha demostrado que la voz la mantiene, sigue actuando y aparece de vez en cuando en festivales benéficos. Lo que nadie podrá negar que esta canción es digna de estar entre las mejores de la década de los 90

Por si alguien anda por Basilea y le apetece verla en directo, el 18 de Agosto actúa allí en el Summerstage Festival. Si vais alguno mandadnos fotos del concierto. Bueno mejor sólo nos contáis qué tal fue.

Saludos Rimembeadores!

Publicado por Call me Ishmael

Call me Ishmael. Some years ago - never mind how long precisely - having little or no money in my purse, and nothing particular to interest me on shore, I thought I would sail about a little and see the watery part of the world. It is a way I have of driving off the spleen, and regulating the circulation. Whenever I find myself growing grim about the mouth; whenever it is a damp, drizzly November in my soul; whenever I find myself involuntarily pausing before coffin warehouses, and bringing up the rear of every funeral I meet; and especially whenever my hypos get such an upper hand of me, that it requires a strong moral principle to prevent me from deliberately stepping into the street, and methodically knocking people's hats off - then, I account it high time to get to sea as soon as I can. This is my substitute for pistol and ball. With a philosophical flourish Cato throws himself upon his sword; I quietly take to the ship. There is nothing surprising in this. If they but knew it, almost all men in their degree, some time or other, cherish very nearly the same feelings towards the ocean with me.

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