Hola rimembeadores,

El rimembe de hoy es un poco distinto, pero creo que a muchos os va a gustar. Hoy intento hacer un ensayo comparativo orientado a provocar la reflexión de las generaciones actuales que usan la tecnología disponible para pillar cacho, y que vean lo que sus predecesores tuvieron que sufrir. Porque, queridos amigos, hubo un tiempo en el que los móviles no existían.

pasta

No hace tanto existía un mundo en el que después de una noche de cortejos y rituales, de gastarte la paga en invitaciones a copas, de darlo todo en la pista de baile y de conseguir por fin arrimar cebolleta a la hora de las lentas, después de que contra todo pronóstico y salvando las gracias de los hijos de puta de tus amigos hayas conseguido triunfar y llevarte a una incauta a los sillones de la parte oscura del local, después de todo esto que por inusual querrías repetir y profundizar a ser posible, por fin conseguías su teléfono. ¿Y qué tiene esto de especial? dirán los tuentiañeros de hoy, pues que ese número no empezaba por 6, empezaba por 9…

En otras palabras, te tocaba llamarla a casa si querías volver a verla. Quien no lo ha hecho nunca no sabe lo que puede llegar a ser eso. Primero tenías que encontrar el momento adecuado en tu propia casa, teniendo en cuenta que el teléfono solía estar en el salón. Cuando encontrabas ese ratito en el que tu madre se fue a comprar y tu hermanito/a no se encuentra en los alrededores (o al menos ha tenido la delicadeza de esconderse para cotillear), había que echarle un par y lanzarse sin pensarlo dos veces, como hiciste en la discoteca pero sin el soporte y la lubricación que te dan un par de copas.

En ese momento 3 cosas podían suceder, que lo cogiera la madre, que lo cogiera el padre o que lo cogiera un hermanito/a. Lo que nunca sucedía es que lo cogiera la chica en cuestión, eso es así, tan inquebrantable como una ley física. El mejor de estos tres casos era el primero, las madres solían ser discretas, y se conformaban con un simple ¿de parte de quién? para pasar rápidamente el teléfono a su hija, que podía hablar, en voz bajita, pero con cierta libertad.

El caso de que fuera el padre el que respondiera empezaba a ser un poco más chungo, se notaba la tensión, a veces oías crujir el receptor en unas manos que imaginabas grandes como panes de hogaza listas para dar ostias como tales y empezabas a pensar si no habrías dejado un chupetón o algo así. Lo peor de esto era si ella no estaba, una voz ronca te preguntaba como desde el fondo de una caverna ¿Le doy algún recado?, y tú intentando estar al nivel con tu voz recién cambiada tenías ganas de responder «a tu hija se lo voy a dar yo cando la vea», pero sólo te salía un grititito como de ratón de peli de dibujos no gracias, ya llamo luego, en el que el luego nunca llegaba a oírse.

gondola

Sin embargo, la peor de las situaciones era cuando lo cogía el hermano/a pequeño. Esos miserables corrían siempre como demonios, debían tenerlos conectados a la línea telefónica y reaccionaban mucho antes de que el aparato sonara. Ellos cogían la llamada entre risitas y les oías llamar a su hermana gritando aquello de es un chiiiiiico, tras lo cual volvían a correr esta vez en busca del teléfono supletorio, Lo descolgaban sin hacer ruido, y cotilleaban la conversación (aquel teléfono rojo conocido, Dios sabe porqué, como góndola). La hermana se daba cuenta de todo y te respondía cortante y de mala leche, con lo que tus posibilidades de volver a verla descendían en este entorno tan hostil.

Pero si los hados te eran favorables, y quedabas unas cuantas veces llegaba un momento mucho peor aún en el que yo hubiera matado por tener un móvil, el momento de ir a buscarla a casa, hacer la llamada al telefonillo y preguntar si bajaba fulanita. Porque ellas eran crueles. Si quedas a las 6 bajas a las 6 ¿no? pues no. Había que llamar al telefonillo cruzando los dedos por que no te dijeran aquel terrible ¡sube!.

Y tú subías, y el padre en camiseta de tirantes con bigote y barba de dos días tenía exactamente las manos que habías imaginado, te repasaba de arriba a abajo no sé si buscando defectos físicos o el hueso que te iba a partir primero si tocabas a su hija. Tú, en el descansillo, mirabas a todos lados y a ninguno en concreto, figuritas, de porcelana, fotos de primera comunión, recuerdos de Gandía, mientras tu chica discutía con la madre sobre la ropa y los hermanitos se asomaban descojonados desde la habitación del fondo. A las 10 en casa, eran las últimas palabras que se oían al salir de allí. Lo que hubiera dado por un tuenti o un facebook o algo…

cabina

A pesar de esto, no puedo negar la gracia que tenía aquello de bajar a la cabina a llamar, y aquello de escribir cartas (a mano, como los antiguos), y de paso evitabas el SMS o la llamadita de rigor que todos hemos hecho con par de copas de más a la persona inadecuada con el contenido inadecuado a la hora inadecuada. Vamos, que había que currárselo, y quizá así los triunfos (los que hubiere) sabían doblemente a victoria.

Está claro que no todo tiempo pasado fue mejor, lo que me gustaría (chicas), es que nos contarais vuestro punto de vista de esta historia, el de la que recibe la llamada en casa y la que compite por llegar al teléfono la primera y siempre pierde.

Y esto es todo por hoy, algunos de los más yogurines de por aquí pensarán que esto es pura ciencia ficción, pero seguro que más de uno de vosotros se ha visto en alguna de estas ¿verdad que sí?

Saludos rimembeadores!

Publicado por Call me Ishmael

Call me Ishmael. Some years ago - never mind how long precisely - having little or no money in my purse, and nothing particular to interest me on shore, I thought I would sail about a little and see the watery part of the world. It is a way I have of driving off the spleen, and regulating the circulation. Whenever I find myself growing grim about the mouth; whenever it is a damp, drizzly November in my soul; whenever I find myself involuntarily pausing before coffin warehouses, and bringing up the rear of every funeral I meet; and especially whenever my hypos get such an upper hand of me, that it requires a strong moral principle to prevent me from deliberately stepping into the street, and methodically knocking people's hats off - then, I account it high time to get to sea as soon as I can. This is my substitute for pistol and ball. With a philosophical flourish Cato throws himself upon his sword; I quietly take to the ship. There is nothing surprising in this. If they but knew it, almost all men in their degree, some time or other, cherish very nearly the same feelings towards the ocean with me.

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6 comentarios

  1. Real como la vida misma.
    Cuántas historias en torno a la telefonía fija.
    Ahora desde luego, todo es infinitamente más fácil para mantener el contacto y de una forma discreta. Bendita telefonía móvil.

    Genial el artículo Ishmael, has estado realmente inspirado.

  2. A ver,mal asunto ser chica en mi caso y querer contestar a la pregunta…jiijijiji…es que en mi casa tardamos en tener teléfono fijo…yo envidiaba el de mi vecina,a donde nos llamaban mis abuelos de cuando en cuando,y que era como el de la primera fotografía…pero es que después,…a mí no me han llamado apenas por teléfono para repetir jijijijji,además…yo soy la pequeña miserable que más corre jijijijiji…y he sido repelentemente desagradable con el que ha pretendido recogerme y/o acompañarme a mi casa jijijijiji…vamos que a mí,el móvil me ha cambiado poco la vida jaaaaaaaaaajajajajaa…conmigo es igual de fácil que antes,si nos vemos nos tomamos algo y charlamos jijijijijijiji si no nos vemos…no preguntes jaaaaaajajajajja
    Me ha encantao esto de rimemberá un vienne a estas horas,ahora cogía yo el móvil y le mandaba yo un sms a más de uno…por no llamar para repetir jaaaaaajajajajajajjaa
    Abrazos!!!

  3. Mis amigas y yo con 13-14 años llámabamos a chicos desde las cabinas como la de la foto de arriba. je,je qué risas! Bueno, qué risas ahora que lo recuerdo, porque de aquella cuando se ponía la madre al teléfono, lo que me entraban eran sudores!

  4. eeeeeeh… Los Críticos Cítricos tenemos un monólogo llamado «Ligar sin móvil» que va de esto, y desde el punto de vista femenino… y fijate por donde, creo que lo haremos en nuestra próxima actuación el día 30 a la 22:00 en el Moulin Rose.

    …. Ultimamente no desaprovecho ningun comentario para colar publicidad… :)

    Por cierto, veintantos años sin novia formal estuve, fue comprarme el primer movil y tardé cinco días y aún me dura (esto es real). Lastima de adolescencia malgastada por la poca intimidad del invento de Graham Bell

  5. Me temo que todos los que solemos rondar por aquí hemos vivido esas experiencias. Tu artículo lo puedo hacer mío perfectamente; pero qué gracioso era todo aquello la verdad… la de broncas que hemos tenido con las madre para poder tener una conversación «privada», privada aunque sea en la cocina de tu casa con toda la familia y tu con la puerta cerrada y el cable por fuera de la puerta…

    Eso sí, viendo como están las cosas hoy en día, no tengo ni idea de cómo pudimos vivir sin el teléfono móvil… ¡toque y bajas! al interfono, claro… ;-)

    Muy bueno Ishmael!

  6. Jejeje hoy me he echado unas risas con tu artículo Ishmael, muy bueno… asi que aportaré mi visión del lado femenino.
    Ser chica y tener un solo teléfono en el salón donde siempre estaba tu padre viendo la tele no era mucho más fácil. Mi vida en torno al teléfono se hizo algo más fácil cuando a mi tio se le ocurrió regalarme un telefono con forma de Osito moniiisimo que pude poner en mi habitación. Esto lo solucionaba solo en parte, ya que misteriosamente cuando te llamaban, alguien cogía el otro teléfono o tu madre entraba a tu habitación porque se le había olvidado coger algo, preguntarte cualquier cosa o simplemente tenía polvo que limpiar, por supuesto siempre acompañado por un «notepreocupesqueyameiba».
    Luego estaba cuando eras la «chica» en cuestión en el caso de ligue que Ishma ha contado. Tu le habías dado tu teléfono al chico, que te había dicho que el Viernes siguiente te llamaba, y tu, incauta y novata, te lo creias!!!! y decías a todas tus amigas que no podías salir… porque te iba a llamar!!! y resulta que acababas toda la tarde perdida mirando a un teléfono que nunca sonaba y que cuando lo hacía era para tu madre la que se tiraba tres horas hablando (lo cual lo ponías de excusa y pensabas que el susodicho habría llamado mientras el teléfono estaba ocupado, para no reconocer que no lo había hecho hasta que te lo encontrabas de nuevo y te decía «perdí tu número»).
    Si finalmente la cosa cuajaba y el chico si que te llamaba, en cuanto lo hiciera un par de veces y no lo cogieras tu (que era lo que por esa ley que Ishma ha explicado siempre ocurría), tu madre ya había contado a toda tu familia que «a la niña la llamaba un chico» y casi te estaba preparando ya para la boda.

    Os dejo que me llaman al móvil ;)

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