Ponte gafas, pero no las tuyas.

Supongo que Ramón de Campoamor no tenía un coach, ni tenía una cita con un psicólogo todos los jueves de seis a siete a la que siempre llegaba justo porque apuraba hasta el último segundo en la oficina. Supongo que no asistió a ninguna charla inspiradora de TED, además en aquella época internet debía ir […]