Hola a todos,

No sé si conocéis la plataforma gratuita de cursos online Coursera, si no deberíais echarle un vistazo. Hay cursos de todo tipo, desde programación a arte, historia, esta es la lista (hay unos 200 a día de hoy). Es un web site con cursos, vaya novedad ¿no?

En realidad lo que merece la pena de este sitio es la calidad de los cursos y quien los imparte y los soporta. Aquí tenéis la lista de universidades que proveen cursos entre las que están Princeton, Berklee, Georgia Tech, Stanford… y gratis.

No estamos hablando de un rincón del vago con pdfs de los apuntes de alguien, esto es una plataforma virtual con vídeos y herramientas de colaboración para impartir las materias y conectar a los alumnos entre ellos y con su equipo de maestros. Esto implica también un buen nivel de compromiso por parte del alumno. Los ejercicios y seguir las lecciones al día requieren dedicación y tiempo, de hecho algunos de los cursos contienen el mismo material que se imparte en las clases de las Universidades asociadas.

La evaluación de los ejercicios depende del curso, pero dada la gran cantidad de alumnos la idea es que tus compañeros sean los que evalúen tu trabajo y tú evalúes el suyo. También para cierto tipo de cursos, los de programación por ejemplo, tienen herramientas de evaluación automática del código. Si al final consigues superar los ejercicios y proyectos en el tiempo asignado de acuerdo con las normas de cada curso, en alguno de ellos consigues un diploma firmado por el profesor.

El diploma tiene una utilidad formal relativa, pero estoy convencido de que ésta va a ser una forma de aprender que en los próximos años va a consolidarse y «estandarizarse». No creo que sea el medio de aprendizaje del futuro por que de hecho ya está aquí, sólo hace falta que surjan modelos con calidad como éste con el respaldo serio de las universidades.

Pues eso, que si escribo poco últimamente en el blog es que esto de los cursos me deja sin tiempo, pero de verdad que merece la pena.

Saludos!

Publicado por Call me Ishmael

Call me Ishmael. Some years ago - never mind how long precisely - having little or no money in my purse, and nothing particular to interest me on shore, I thought I would sail about a little and see the watery part of the world. It is a way I have of driving off the spleen, and regulating the circulation. Whenever I find myself growing grim about the mouth; whenever it is a damp, drizzly November in my soul; whenever I find myself involuntarily pausing before coffin warehouses, and bringing up the rear of every funeral I meet; and especially whenever my hypos get such an upper hand of me, that it requires a strong moral principle to prevent me from deliberately stepping into the street, and methodically knocking people's hats off - then, I account it high time to get to sea as soon as I can. This is my substitute for pistol and ball. With a philosophical flourish Cato throws himself upon his sword; I quietly take to the ship. There is nothing surprising in this. If they but knew it, almost all men in their degree, some time or other, cherish very nearly the same feelings towards the ocean with me.

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