Tras el anterior recorrido por los no pocos bellos parajes que nos deparó nuestro viaje a Sicilia, vamos a recrearnos ahora por el lado oscuro de esta isla mediterranea. Y no se trata de un lado geográfico, sino social. Los sicilianos son muy suyos, que diría mi abuela. Dos de los rasgos más destacados de su idiosincrasia son sin duda su (mala) educación vial y lo (des) cuidado de sus grandes ciudades.
Vamos que no es que el Etna esté activo, es que está que echa humo.


Conducir por Sicilia es una experiencia que no dejará a nadie indiferente. Los flipados del volante sentirán la libertad de hacer lo que le salga de las bujias, los amantes de los videojuegos de coches sentirán la experiencia real más cercana a su afición… con una solo pega, sólo tienes una vida. La mayoría de las personas simplemente alucinaran con el código de circulación siciliano del que os muestro un extracto:

1- El que llega primero tiene preferencia
2- Si cabes, íntentalo. Si no cabes, deja que te lo cuente Dios en persona.
3- El Stop es un sitio donde no debas parar a menos que quieras ser pitado
4- Ceda el paso, quiere decir que lo cedas sólo si antes llega alguien que tú.
5- Un semáforo en rojo indica peligro. No debes frenar, pero si mirar a los lados y aplicar el artículo 1. Si llegas primero tienes preferencia.
6- La línea continua es aquello que te ayuda a centrar el coche en un adelantamiento en una carretera de doble sentido. Recuerda el artículo 2, si cabes es un adelantameinto permitido.
7- Que la falta de visibilidad no te detenga, el claxón está para hacerte notar allá donde los ojos no llegan.
8- El único casco que llevaras en moto será el de tu litrona.
9- El único cinturón que llevarás en el coche será el de tu pantalón.
10- Los monovolumenes son de maricones. Toda la familia cabe en una moto.
11- En una atasco se puede avanzar por el carril contrario, si al que viene de frente no le apetece frenar, el que esté a tu derecha estará obligado a hacerte hueco.

Estos once mandamientos se resumen en dos que garantizan tu supervivencia: circula a velocidad constante y sé visible. (esto incluye entrada y salida de glorietas, y se aplica a peatones y ganado circulando por carreteras y autopista, este código de circulación puede producir ulcera gastroduodenal, canas y arritmias cardiacas. No utilizar con mujeres embarazadas. En caso de accidente consultar con el capo más cercano)

Si el modo de «guiar la máquina» en Sicilia, no te parece suficiente atrayente, quizás si lo sea para ti la suciedad de los edificios en las grandes ciudades. Ciudades como Palermo o Catania tienen atractivo de sobra, pero se empeñan en ocultarlo bajo una capa de mierda. El caos y la anarquia campan a sus anchas en esta bella isla. Es muy fácil escudarse en un «así somos». Pero hablando completamente en serio, por un momento, creo que hay claros responsables. Si aquí se conduce como se conduce, y las ciudades están en el estado en el que están es porque el gobierno italiano y las autoridades sicilianas lo permiten.

Si Berlusconi gastara la pasta (gansa no gastronómica) en hacer un lifting a esta bella isla en vez de a su feo careto, Sicilia se convertiría en un destino imprescindible del Mediterraneo. Si invirtiera en educación vial en vez de en fútbol, probablemente a la larga sus ciudadanos, y a la corta sus visitantes, lo agradecerían.

Publicado por Chuscurro

Me gusta el humor y si es surrealista, mucho mejor. De pequeño soñaba con ser albondiguero, pero como los oficios tan especializados tienen poca salida en época de crisis, me tengo que conformar con ser bloguero con gorro de cocinero. Sígueme @chuscurro

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5 comentarios

  1. Bueno… has dejado un poquillo mal parados a los sicilianos. En lo de las normas de tráfico te doy toda la razón, he tenido varias experiencias «religiosas»… por llegar casi a ver el tunel.

    Pero… yo como buena novia de siciliano no puedo hacer otra cosa que defenderlos, su educación por lo menos, su amabilidad y su buena predisposición con la gente de fuera (con la de dentro… eso es otro tema y bastante escabroso).

  2. Eh, Bird. Que conste que a mi la mayoría de los sicilianos que he conocido me han caido bien.

    Con quién me meto es con sus autoridades, permitir las barrabasadas que permiten al volante (porque como nos comentó un conocido siciliano, sólo ponen multas en muy contadas ocasiones) es una actitud indolente que sólo lleva a empeorar su imagen, y lo que es más importante arriesgar vidas. He visto un padre con sus dos hijos en una moto, hablando por el móvil y todos sin casco… y por supuesto con total tranquilidad.

    Y Catania, entre el tráfico y la suciedad, fue el único lugar de los que visité que no me gustó, y no porque no tenga cosas que ver, sino por su estado . La foto de la oficina de turismo que he adjuntado indica claramente lo que les preocupa la imagen que trasmiten… nada… porque ni siquiera son conscientes. La culpa de nuevo: las autoridades que han convertido en normal algo que es para avergonzarse.

    Por cierto, como novia de siciliano, no veas el Dutifri de Javier Sardá sobre Sicilia

  3. No conozco Sicilia (aunque tengo muchas ganas), pero lo que cuentas es asombrosamente parecido a Nápoles.
    De hecho, creo que te han faltado dos puntos en el código de circulación que yo vi con mis propios ojos y sufrí en mis propias carnes:

    12- En caso de atasco, la acera es una vía válida por la que circular. Los peatones deberán estar atentos y apartarse si se diera la circunstancia.

    13- Nunca se para en un paso de peatones si hay un peatón cruzando. Se le esquiva y punto.

    Y en cuanto a la suciedad, pues igual, aunque yo fui antes de que la basura se acumulara por las calles y los vecinos la quemaran contaminando hasta la leche de búfala. Así que ahora no quiero ni imaginármelo :-)

  4. Hola,
    Acabo de volver de Sicilia,a partir de ahora celebraré mi cumpleaños dos veces, el español y el siciliano el día que regresé sana y salva. Los doce mandamientos y los otros dos de Sonia son reales. Se podría añadir otro, si nos juntamos más de los que cabemos y no cabe a cuatro ruedas… prueba de canto. Por el resto, los paisajes y la gastronomía merecen la pena … sin muerte.

  5. Bueno, una cosa es cierta, el Gobierno Italiano tiene olvidado en parte a esta isla, pero no sé cuando he leído los mandamientos de la conducción en Sicilia no he podido evitar reirme y recordar algunas situaciones vividas allí.
    Realmente es así al igual que es así lo de la «mierda de kas fachadas» pero yo creo que todo ese caos y esa decadencia es lo que hace de Sicilia ese sitio tan especial.
    Me sentí tan bién en el mercado de la Bocceria de Palermo rodeada de esa «mierda» en las fachadas como cuando psabamos por los pueblo de interior y las abuelas enlutadas sentadas en las puertas de sus casas nos mirabas como sim no hubieran visto un coche en su vida, o cuando paseaba por Catania y alguién me conto que las botitas azules o rosas q colgaban de los valcones significaba que había habido un nacimiento hace poco.
    Realmente es un sitio maravilloso anclando en las raices de sus traidicones y de su historía con una gente muy agradable.

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